
| 15.06.2005 |
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| No hay porque ocultarlo, la Copa Confederaciones que empieza hoy no es el gran evento que pretende ser, es apenas una especie de pasabocas que se disfruta pero no satisface el hambre y tampoco da una idea de como será la comida. Argentina, Brasil y Alemania son las únicas selecciones que deportivamente le pueden imprimir un nivel aceptable al evento, y dos de ellas casi que con seguridad se encontrarán en la final. Los otros oncenos darán la batalla, pero en el marco de sus limitaciones, que son bastantes. Grecia, campeón europeo, no ha progresado desde que obtuvo el titulo hace un año; Japón, primer clasificado al Mundial, no ofrece ningún tipo de atractivo futbolístico; Australia golea a todos en su zona pero en el concierto internacional no brilla; Túnez está llena de voluntad y México se presenta disminuida por culpa de los conflictos de intereses con las Chivas de Guadalajara, cuya prioridad es la Copa Libertadores, 4 jugadores se quedaron en casa. Independiente de quien se lleve el titulo -¿Argentina?-, y de la calidad del espectáculo que se ofrezca, la Copa Confederaciones es únicamente de verdad importante para el anfitrión, que pone mucho en juego, tal vez mucho más de lo recomendable. En lo deportivo, Jürgen Klinsmann, técnico alemán, le ha apostado a una renovación, brindándole oportunidades a nuevos valores sin mayor experiencia internacional a nivel de selecciones. Su filosofía no ha sido sometida a prueba pues su equipo, por estar ya clasificado al Mundial, está al margen de una verdadera competencia, así las cosas la Copa Confederaciones es una especie de “2006 simulado”. La afición y la prensa local seguirán con ojo crítico el torneo, si aquí Alemania no convence, llegando siquiera a la final, que nadie exige salir campeones, el proceso Klinsmann aterrizará abruptamente en la realidad, y aunque no le va a costar el puesto, sí con seguridad la renuncia a convicciones. El juego dinámico que pretende imponer el técnico se verá obligado a cederle el paso a un nuevo equipo, clon del aburrido que alcanzó la final en el 2002. El riesgo es menor en el segundo aspecto de importancia de la Copa Confederaciones para los alemanes. Desde las transmisiones de televisión, hasta los mecanismos de acceso al estadio, pasando por los dispositivos de seguridad, la estructura logística se pondrá a prueba. A diferencia del aspecto deportivo, que puede terminar en catástrofe, lo logístico sólo puede obtener resultados positivos y beneficiosos. Cualquier pequeño detalle que no funcione será corregido, el Comité Organizador contará con un real indicador de los progresos y deficiencias con miras al 2006, diferentes a los teóricos “ya estamos listos” que afanosamente procuran difundir en todas sus intervenciones públicas. En la Copa Confederaciones los aficionados alrededor del mundo disfrutarán de uno que otro partido de alto nivel (con certeza Alemania-Argentina; una semifinal y la final), pero importante, realmente importante, es el torneo sólo para los anfitriones. |
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| 1 comentario |
| Estimados: Nos podremos ver en el Mundial,que ademas les tengo fe que lo organizaran muy bien en todo sentido.De paso,si me pueden tener en cuenta en algun trabajo periodistico con Uds,por favor/bite.Muchas gracias/danke. Hasta luego.../Auf wierdesehen... |
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| ARIEL | E-Mail | 22.06.2005, 19:08 | ||
