29.08.2010  
     
 
Bundesliga 2a Jornada
No es un sueño
 
  Es realidad: Kaiserlautern 2 – Bayern 0; Wolfsburgo 3 – Maguncia 4; Schalke 1 – Hannover 2; Leverkusen 3 – Moenchengladbach 6. Y en la tabla 1° Hoffenheim (gracias a la suerte y no a lo sucedido en la cancha del St. Pauli); 2° Kaiserslautern; 3° Maguncia; 5° Hannover; 6° Moenchengladbach; 7° St. Pauli.

¿Y los grandes? La mejor tajada del arranque del campeonato se la lleva el Hamburgo que va de 4° con 6 puntos, el resto: Leverkusen 9°; Bayern 12°; Wolfsburgo 14°; Schalke 15°; Stuttgart último.

El fútbol alemán en sus dos primeras jornadas ha ofrecido otro gran testimonio de las razones por las cuales amerita regalarle si no cariño por lo menos atención. En la Bundesliga los chicos son como en otro lado, chicos; pero la diferencia es que ser chico no es en Alemania sinónimo de “relleno”. En este torneo los de abajo no están condenados “per se” a quedarse abajo (tampoco hay que hacerse ilusiones, no por ello van a a pelear el título “per se”); ellos definen a los campeones, ellos le roban puntos valiosos a los medianos, a los grandes y a los gigantes, ellos ejercen una influencia en la lucha por el título.

¿Cuánto le va a doler al Bayern la derrota en Kaiserslautern? ¡Mucho! El con antelación “cuasi” coronado (repetido) campeón alemán de la nueva temporada va a lamentar los tres puntos, especialmente frente al Hamburgo, que ya se puede dar el lujo de, en condiciones normales, llevar una campaña regular y contar con una derrota en Múnich (o en su propio patio) que no le hará mella en sus cuentas. Eso al final pesa.

¿Y al Schalke la derrota en casa ante el Hannover? El torneo para el equipo de Raúl, que había iniciado en el papel poniéndolo en igualdad de condiciones frente a sus rivales, arrancará con retraso de dos fechas y 6 puntos de desventaja; con el peso de dos competencias a cuestas, la liga local y la Champions League (14 de septiembre contra Lyon en Francia); con una moral por el suelo.

Del Wolfsburgo ni hablar, el club de la Volkswagen invierte en la contratación más cara de la temporada en Alemania (Diego) y al revisar su balance tiene 0 puntos y la frustración aniquiladora de haber tenido en sus manos un significativo (por el punto y por lo simbólico) empate en Múnich contra el Bayern que se le escapó en el último minuto, y (aún más grave) haber desperdiciado un 3-0 a su favor, luego de haber dominado a su antojo, que se transformó en un 3-4. Sacarle eso del alma al grupo requerirá un enorme esfuerzo.

Y en Leverkusen van de naufragio en naufragio pese al “Almirante” que “reencaucharon”, a un señor de apellido Ballack que mientras su equipo siga rindiendo de esta forma tendrá a su favor pocos argumentos para oponerse al desmonte que se le orquesta en la selección nacional.

En Stuttgart… Ah, qué va, olvidemos al Stuttgart. Mejor referirnos al repunte del Bremen con su típico juego del “yo-yo”, unas veces de para abajo silbando por la velocidad e inmediatamente para arriba por la inercia de la calidad de su plantel. 4-2 ganó en Colonia otra vez con un maravilloso fútbol aunque nadie esperaba menos, lo que no es razón para que no se temiera que pudiera perder.

Una mención de cierre, porque estoy obligado a ella en reconocimiento al buen fútbol. Grande el St. Pauli, con una estructura y dinámica de juego poco típica para un equipo recién ascendido a la primera división. Cuando uno analiza la disciplina y firmeza con la que dos, tres hombres van al balón a recuperar (y eso enfrentando al Hoffenheim, que en esa materia es la vara de medir en la Bundesliga), la decisión con la que “asfixia” a quien transporta el balón obligándolo a entregar mal o a deshacerse de él, y la impresionante precisión y rapidez de su tránsito al ataque haciendo circular la redonda a punta de un único toque, con una riqueza de variantes que no se limita al pelotazo largo sino que incluye cortas diagonales que nacen bien sea en los costados o en el centro, desde donde también se utilizan incisivas verticales, uno sólo puede quitarse el sombrero y decir: “mis respetos”.

El St. Pauli perdió 0-1 su debut en casa en la primera división ante el Hoffenheim, de manera injusta. Las oportunidades fueron todas suyas (y no una, ni dos, sino cuatro, cinco claras, muy claras) y el visitante se aviva en un tiro de esquina… Se paga por aprender, pero este equipo tiene muy pocas cosas que aprender.

Y así aterrizo en el inicio de este texto: los chicos en Alemania tienen cosas por decir.
 
 
 
Daniel 29.08.2010, 19:53 # 5 comentarios
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  27.08.2010  
     
 
Selección alemana
Ballack sigue en lista de espera
 
  Por un lado es absolutamente lógico y comprensible que el entrenador Joachim Löw no haya convocado a Michael Ballack para los primeros partidos de la eliminatoria a la Eurocopa del 2012 (contra Bélgica en Bruselas el 3 de septiembre y contra Azerbaiyán el 7 en Colonia); al fin y al cabo el ex capitán (hoy todavía ex) apenas ha jugado 90 minutos completos en competencia real (el fin de semana pasada contra Dortmund, un partido en el que no brilló) y su entrenador en Leverkusen, Juup Heynckes, lo tachó de la lista de la plantilla que a mitad de semana se jugó su ingreso a la fase de grupos de la Liga de Europa aduciendo “él no está listo para este ritmo de dos partidos en una semana”.

Alemania se juega en la primera semana de septiembre 6 puntos valiosos para ir a la Eurocopa del 2012, y allí necesita a jugadores que estén afinados, a punto; por eso, aquejados de lesiones, se quedan por fuera los mundialistas Trochowski, Aogo, Boateng y Friedrich, tampoco se tuvo en cuenta a Hitzlsperger y se dejó por fuera a Serdar Tasci, condenado a la banca del Stuttgart y por ello falto de ritmo. Esa es la razón del regreso al once nacional de Westermann (que está muy bien en Hamburgo) y de Träsch (excelente en Stuttgart) así como el llamamiento de Riether del Wolfsburgo.

El esquema que se vio en Sudáfrica no se modificará, pero si un par de nombres, ya que sin el central Friedrich, Badstuber llega a su puesto, y sin Boateng y Aogo el lateral izquierdo debe ser o Westermann (primera opción) o Sasha Riether (como su suplente), aunque también es probable que Westermann vaya al centro junto a Mertesacker.

De otro lado, la no convocatoria de Ballack (acordada mutuamente con el entrenador Löw según la información oficial) arroja preguntas sobre por qué ni siquiera se le lleva, si bien no para jugar de titular, para facilitar su reintegración al equipo.

Es conocido internacionalmente el conflicto en torno al brazalete de capitán de la selección (que Lahm sigue peleando para sí) y el rechazo de un sector de los jugadores al liderzazo de Ballack. Löw pudo haber vinculado los dos temas para desde adentro, internamente, durante la concentración, trabajar en ellos y en la armonía del grupo.

Pero eso sólo hubiera sido recomendable si el entrenador tiene la voluntad de acoplar de nuevo a Ballack en la estructura de la selección, si sigue considerándolo valioso e importante, sí vital. Pero ese no parece ser el caso.

Lo definitivo de la situación es que Ballack va a seguir siendo protagonista de la selección sin estar en ella, y que durante mucho tiempo, hasta que no se hable claro y conciso sobre su futuro y el papel que se le piensa encomendar (¿capitán? ¿líder? ¿obrero?) el debate en torno a su nombre ocupará el tiempo y la energía que el equipo nacional de Alemania necesita para otras cosas.

P/S: De otro lado, si se gana bien los próximos dos partidos, sin Ballack, Löw podrá seguir dilatando su convocatoria hasta hacer evidente su banalidad, que pareciera ser el objetivo del entrenador cuando se le observa con ojo malicioso.
 
 
 
Daniel 27.08.2010, 13:23 # 1 comentario
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  25.08.2010  
     
 
Champions League
Típico Bremen
 
  La Bundesliga tiene ya tres equipos confirmados en la Champions League de este año, el tercero logró su cupo con “dolores de parto”. ¡Qué sufrimiento! ¡Qué típico Bremen!

Si hay algo que caracteriza al equipo dirigido por Thomas Schaaf es su devoción por el drama y las ganas de ofrecer al público algo más que fútbol, lo suyo es un parque de diversiones con todo el repertorio para, al final, sacarle una sonrisa alegre a la afición de cuyos nervios se abusa en forma extrema: montaña rusa, malabaristas, los chocones. Aquel que quiera regalarle su cariño a un club estable y confiable, bien sea en la parte alta de la tabla disputando títulos, o en la baja evitando el descenso, o en la mitad jugando a nada, no debe empeñar su corazón en el Bremen, eso es peligroso.

No hay otro club en Alemania que de forma tan clara viva entre la genialidad y la mediocridad, por eso son frecuentes sus terribles “bajones” futbolísticos, los mismos que en la temporada pasada lo vieron empezar arriba de la tabla para verlo rodar y rodar en caída libre hasta acumular más de 10 puntos de diferencia con el tercer lugar, que al final consiguió -de forma típica- remontar con un furioso cierre del torneo.

Para entender mejor al Bremen basta revisar una única semana, la última. Su estrella Mesut Özil es presentada como nuevo jugador del Real Madrid y en su estadio, especialmente en el segundo tiempo de un partido muy complicado, saca a relucir lo mejor de sí, sin acusar la ausencia de su creativo, y arrolla al Sampdoria poniendo un pie en la fase de grupos de la Champions League. Excelente juego, sin duda.

Pero la otra cara del Bremen se mostró en ese mismo partido cuando en el minuto 89 (muy a la Bremen) encajaron el descuento (3-1) de los italianos en un momento en el que sin que el árbitro hubiera pitado los jugadores ya se habían ido en sus cabezas al vestuario. Y allí en el vestuario se quedaron sentados, mentalmente, para el arranque de la nueva temporada de la Bundesliga. En un partido que ya en el tercer minuto se gana 1-0 (penalti de Frings) el Bremen creyó no necesitar más el cuerpo, y como su mente no saltó a la cancha, el equipo lució sin cuerpo y sin cabeza, con la consecuencia natural de que fue apabullado (4-1) por un Hoffenheim que sí estaba presente en el terreno.

Después de semejante golpe contra la realidad el Bremen se va a Italia a defender su cupo en la Champions League, y los 15 millones de euro de recompensa que ello genera; en el minuto 8 ya pierde 1-0; en el 15 ya está por fuera del máximo torneo de fútbol de clubes y en el 85 su suerte está sentenciada; todo esto ocurre sin que el club alemán haya mostrado alguna calidad que justificara extrañarlo en la Champions: Borowski estaba de más, a Marin no le salieron las cosas pese a haberlo intentado más que los otros, el lateral Pasanen no apoya el ataque y cuando parece que se atreve a mitad de camino se frena y retrocede creando un boquete fenomenal, el peruano Pizarro sin hacer amistad con el balón que ni le llegaba ni buscaba, y el juvenil Sandro Wagner ocupado únicamente en su pelea particular con los defensores del Sampdoria.

El Bremen envió a la cancha en el minuto 72 al sueco Markus Rosenberg, un jugador que no pretendía utilizar pues lo tiene (tenía) a la venta y su precio obviamente baja en caso de cumplir un partido de Champions League que lo inhabilita para hacerlo con otro club en esta temporada. Pero a Schaaf no le quedó otra alternativa que “quemar” a Rosenberg en el mercado para sustituir a Sandro Wagner, quien sufrió una cortada y luego de ser vendado no pudo reingresar al terreno de juego por tener la camiseta ensangrentada. El cuarto árbitro exigió que Wagner se pusiera una camiseta limpia, pero en el banco no se tenía ninguna, había que ir a buscarla al vestuario.

Todo eso demoró demasiado y luego de cerca de 6, 7 minutos jugando sólo con 10, perdiendo y por fuera de la Champions, el entrenador Schaaf ingresó a Rosenberg, el delantero que pretendía sacar de la plantilla, y éste, en el minuto 90 + 3 (el árbitro había adicionado 5 minutos), recoge el balón y en solitario se inventa un tiro imparable para el 1-3 que igualaba los resultados de los partidos de ida y vuelta. El alargue estaba sellado.

Y ese alargue volvió a mostrar la cara genial del Bremen, más maduro y en mejor estado físico que los italianos, controlando el balón con gran precisión, haciéndolo circular con propiedad. Una jugada individual de Marin (espectacular) dejó a Pizarro en posición de disparar y su tiro se convirtió en un formidable gol. 3-2, los italianos sin aire y los alemanes al mejor nivel de su fútbol.

Bremen está en la Champions League, muy a su manera.
 
 
 
Daniel 25.08.2010, 08:46 # 3 comentarios
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  23.08.2010  
     
 
Bundesliga
Lo que dice el arranque
 
 
La primera fecha de la Bundesliga le “revolcó los papeles” a los expertos que analizaron el cierre de la pretemporada y a partir de lo ocurrido hasta allí (contando la fecha de la primera ronda de la Copa Alemana) contaron lo que se podía esperar del nuevo campeonato. Yo, sin contarme entre los expertos, también hice mi análisis; ese también se derrumbó (parcialmente).

Veamos: el Bayern, a quien todos (los que saben y yo) consideramos desde ya campeón, terminó sufriendo contra un Wolfsburgo que encuentra las razones de su derrota más en su propio actuar que en el del rival. En el partido en Múnich el local, en el primer tiempo, dominó el balón y controló las acciones a su antojo (sin llevar el peligro al arco de Benaglio que una situación así debería generar); en el segundo, cuando el inglés McClaren corrigió su testarudo error de jugar sin un medio creativo definido (entregándole esa responsabilidad al brasilero Josué, que no lo es) y mandó a la cancha a Misimovic, quien le cambió la cara al partido (y por cierto no hizo ningún intento por ocultar su disgusto y dejar en claro que desea irse, especialmente porque está herido debido a los coqueteos infructuosos del club con Diego de la Juve) y en dúo con su “compadre” Dzeko puso a tambalear al Bayern, que al final se quedó con el triunfo más a punta de moral que de justicia.

El otro gran favorecido por el balance previo de la Bundesliga fue el Bremen, ¿y qué pasó? Naufragó (1-4) ante el Hoffenheim (al que todos ven en mitad de tabla), pero no ante el Hoffenheim del año pasado, sino contra el Hoffenheim que tanto gustó en sus primeros 6 meses en la primera división, el Hoffenheim del pressing perfecto, el Hoffenheim de avances a un solo toque, el Hoffenheim incisivo, el Hoffenheim que no regala espacios, el Hoffenheim que utiliza toda la extensión de las laterales al desdoblarse, el Hoffenheim que derrocha estado físico y velocidad. El Bremen que le ganó a la Sampdoria no fue el Bremen que visitó al Hoffenheim y el problema aquí es físico y mental; físico porque el equipo no está aún preparado aún para jugar dos partidos a gran nivel en la misma semana, mental porque entre mejor era el Hoffenheim más pequeño se sentía (y actuaba) el Bremen.

El Maguncia ganó, muy bien por cierto, pero el Dortmund, que había dejado tan buena impresión en la preparación de la temporada, perdió contra uno al que todos consideran que aún le falta, el Leverkusen, donde Michael Ballack tuvo aire para jugar 90 minutos. Pero la estrella del partido, el triunfo 250 de Juup Heynckes como entrenador en la Bundesliga, fue (hay que decirlo porque los sudamericanos están de capa caída en el fútbol de Alemania) el chileno Arturo Vidal, quien destruyó todo lo que había que destruir y se encargó, casi en solitario, de frenar las iniciativas ofensivas del Dortmund.

Pero la gran sorpresa de la primera jornada de la Bundesliga fue el Hamburgo, derrotando (eso no fue sorpresa) al Schalke exhibiendo un fútbol de inmenso (así, en mayusculas INMENSO) nivel. Los del puerto arrollaron al equipo de Felix Magath (donde otra vez el mejor, otra vez sin resonancia, fue el peruano Jefferson Farfán) con una actitud ofensiva alimentada por las bandas por Elia y Pitroipa, con una contundencia personificada por van Nilsterooy, con una gran movilidad del “viejo” Zé Roberto, y un orden defensivo en el que Westermann se sacó la espina tras haber sido vendido (casi contra su voluntad) por el rival de turno.

Ya rueda la Bundesliga, y lo que nos dice la primera fecha -contando las convincentes victorias de los recién llegados a la primera división St. Pauli y Kaiserslautern; y echándole una mirada al fondo de la tabla donde tres grandes, Bremen, Dortmund y Stuttgart, terminaron- promete las emociones a las que nos ha acostumbrado.
 
 
 
Daniel 23.08.2010, 10:09 # 3 comentarios
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  18.08.2010  
     
 
Bundesliga
La crisis compartida
 
  Crisis por aquí, crisis, por allá, por todo lado crisis, hasta en mi casa hay crisis, la verdad yo siempre he vivido en crisis si la crisis es escasez de dinero, a un más precisamente, no la ausencia total de dinero sino la falta del que se necesita, que no es lo mismo que la falta del que se quiere.

En mi vida el dinero afortunadamente nunca ha estado ausente, pero siempre me ha faltado algo más, ni qué decir del “mucho más” que quisiera. Esta situación me pone a la altura de los clubes de la Bundesliga, a los cuales según un estudio publicado recientemente en Alemania pese a tener dinero éste no les alcanza para gritar a los cuatro vientos: “habemus ganancia”.

La séptima versión del análisis “Balones, goles, finanzas” adelantado por la empresa de consultoría Ernst & Young concluye que casi la mitad de los clubes alemanes de primera y segunda división trabajan a perdida y sólo uno de cada tres reporta ganancias. La situación en la Bundesliga –financieramente en la actualidad una de las más estables y saludables del mundo- ni mejora ni se equilibra, más bien –según los resultados del estudio- tienden a empeorar pues en apenas un año los clubes reportando perdidas ascendieron del 35% al 44% (¡casi un 10% más!), y eso ahora con alto déficit, que en el 2008 era de apenas del 3% de los equipos y ahora es del 12%.

Y el problema también es de personal, como demuestra el estudio que resulta de una encuesta entre los clubes profesionales alemanes: el 24% de ellos no considera a sus directores deportivos como profesionales competentes; hace un año el descontento apenas alcanzaba el 9%. Todos los interrogados consideran que la peor parte de la crisis la lleva (y seguirá llevando) la segunda división, que en su opinión (91%) tiene como única opción perder y continuar perdiendo.

Pero lo positivo (o increíble según se quiera interpretar) es que la Bundesliga cree en su futuro y no ve motivos para preocuparse demasiado por la situación, el 76 por ciento de los clubes cree que en esta temporada todo mejorará.
 
 
 
Daniel 18.08.2010, 12:12 # 0 comentarios
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  16.08.2010  
     
 
Mesut Özil
El tiempo apremia
 
  El tema se ha extendido más de lo necesario y todo por culpa del jugador. Mesut Özil lleva casi un año posponiendo la firma de una extensión de su contrato con el Bremen, que vence en el verano del 2011, y el club alemán no encuentra el camino, ni los argumentos, para convencer al talentoso juvenil de quedarse en la Bundesliga.

Ambas partes han jugado sus cartas, y las siguen jugando: Özil sabía que firmar antes del Mundial, el evento que acertadamente consideró como un trampolín internacional que le abriría las puertas en los mejores equipos europeos, sería un “suicidio” pues ello hubiera significado la obligación de cumplir un contrato o elevar su cotización a precios que quizás los interesados no estarían dispuestos a pagar.

Entonces, pensaron Özil y su gente, mejor esperar que lleguen las ofertas, poner al Bremen contra la pared y obligarlo a aceptar cualquier negocio ante el temor de tener que dejar ir a su “más valiosa joya” en el 2011 sin recibir a cambio ni un céntimo. Además, de no darse un negocio en el 2010, por lo menos seguía viva la opción Bundesliga con un equipo que como el Bremen casi seguro estará en la Champions League esta temporada, de lograr su clasificación (algo muy probable) contra el Sampdoria.

Pero lo que de verdad quiere Özil es irse a ManU o Real Madrid (en Barcelona ya lo descartaron). Y lo que quiere el Bremen es conservarlo, algo que lamentablemente no se le va a dar ganando, pues de quedarse en contra de su voluntad el nivel del jugador va a sufrir (por ende también el del equipo) y en el 2011 de todas formas tendrá que verlo partir sin recibir dinero por la transferencia.

Lo simpático aquí es que, ante una situación tan clara para los involucrados, el Bremen ha mostrado su componente humano y dejó en evidencia su orgullo negándose a negociar. Hoy, a esta hora, hay una tremenda disputa entre Özil y el club por culpa del Real Madrid.

El Bremen no le contó al jugador que el equipo español había formulado una oferta oficial (se habla de €9 millones) por él; Özil, por su parte, tampoco informó a las directivas del Bremen que (como reveló Jorge Valdano) ya le había dado una señal de consentimiento al Real Madrid sobre su posible contratación.

En resumidas cuentas, tanto Özil como el Bremen actúan a espaldas del otro. El que sonríe es el Real Madrid, que a través de Valdano se escucha como el triunfador en una pesca en río revuelto, escuchemos: “hicimos una oferta razonable, si el Bremen decide que no quiere ganar nada y prefiere dejar partir al jugador en el 2011 sin recibir ningún dinero es cosa de ellos, nosotros esperaremos, él (Özil) ya manifestó que quiere ir a Madrid y eso es lo que cuenta”.

Lo de los españoles suena un poco como una elegante “extorsión”, también podría formularse diciéndole al Bremen “o €9 millones ahora, o nada en el 2011. El jugador de todas formas ya es nuestro”. Sin embargo, así de simple no es la cosa, de serlo el Real Madrid no hubiera aumentado en la noche del domingo su oferta (a €14 millones según las especulaciones) y seguramente si los alemanes se mantienen firmes podrá alcanzar antes del miércoles a mediodía los €20 millones. (Aunque la información es que el Bremen pide 16)

El Bremen tiene ahora la “sartén por el mango”, puede darse el lujo de desestimar las ofertas pues sabe –producto de ser también una institución de mucha tradición- que en un año muchas cosas pueden pasar (lesiones, baja en el rendimiento, surgimiento de nuevas figuras, etc) y ya tuvo esta experiencia con el brasilero Diego, a quien hace dos años pretendía todo el mundo, el año pasado terminó en Juventus, y luego de una pésima temporada está a puertas de regresar a la Bundesliga, y no precisamente a donde los “gigantes” del Bayern sino a la plantilla de un equipo de estatura normal como el Wolfsburgo.

El Bremen aprendió de esa experiencia y le concedió luz verde a Diego sólo cuando ya tenía formado a su sucesor, Özil, que ahora se quiere ir. €14 millones, €20 millones, no le sirven al Bremen si con ello se le abre un boquete en zona de creación en el mediocampo; para qué el dinero si esa venta lo condena a una muy probable mala temporada nacional e internacional; mejor ganar un año en el que se pueda ir buscando e integrando a un futbolista que llene el vacío inminente.

Además, si Özil juega el miércoles contra el Sampdoria en la clasificación a la Champions League ya no podrá jugar con ningún otro club en ese torneo. Sea quién sea que se interese por comprarlo, seguro que no invertirá dinero sólo para tenerlo a disposición en la liga local, eso sería un desperdicio.

Por eso el Real Madrid está apurado, además con la baja de Kaká se le necesita hoy. ¿En un año? Quizás sí, pero (y eso lo saben todos los involucrados) tal vez no, de pronto Kaká regresa con lo mejor de su fútbol, o de la plantilla surge uno que se eche el equipo al hombro. Valdano dijo el viernes en Múnich que Özil es muy interesante porque “es joven, es bueno y tiene mucho futuro”.

Como si el Real Madrid, el club más obsesionado con el “corto plazo” en Europa, fuera famoso por apostarle al futuro…

Lo de Özil acabará pronto, el tiempo apremia.
 
 
 
Daniel 16.08.2010, 10:49 # 0 comentarios
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  12.08.2010  
     
 
Selección alemana
La suerte de Löw
 
  El empate de anoche en Copenhague a dos goles, luego de irse ganando 2-0, dejó en claro qué jugadores de los ya maduros pueden despedirse de sus aspiraciones de hacer parte de la selección, y cuáles, en el mejor de los casos, tendrán que contentarse con un puesto eterno en la banca.

Para el equipo el partido contra Dinamarca era irrelevante, un compromiso que había que cumplir y que la FIFA impuso pese a la resistencia de la Bundesliga. No así para los individuos que fueron convocados, la mayoría de ellos suplentes en el Mundial de Sudáfrica, o candidatos que por diversas razones no consiguieron ingresar en la lista final de integrantes de la selección para el máximo torneo del fútbol, o jugadores que siempre han estado en la lista de “posibles”, o nuevas caras, o viejas que regresaban luego de una lógica pausa a vestir el uniforme nacional.

Löw pudo establecer, por ejemplo, que Tim Wiese, titular anoche, será en el futuro simplemente suplente (algo que ya todos sabían, pero que en Copenhague el mismo arquero pudo haber puesto en duda, lo que no sucedió). El del Bremen está lejos, muy lejos, de hacer temblar a los que están por encima suyo: Manuel Neuer y Rene Adler. (porque a Jörg Butt, del Bayern, ya le dijeron que no lo convocarán más, no sin antes darle las gracias por ayudar en la emergencia de Sudáfrica).

Serdar Tasci (quien entregó el pase para el primer gol de Dinamarca a la mejor manera de un gran 10) también ahogó sus opciones de ser considerado como el defensor central del futuro; Boateng en cambio cumplió y dejó claro que incluso en esa posición puede aportar. El lateral Andreas Beck pálido, su sustituto, el debutante de 27 años Sasha Riether, lo hizo mejor y siempre se ofreció para recibir libre de marca, sin que le dieran el balón, y ninguno de los dos tiene oportunidad de imponerse en el equipo nacional. Por la otra banda Marcel Schäfer cumplió, lo cual también es demasiado poco para justificar su ingreso con pie firme al plantel alemán.

En el mediocampo las cosas se vieron más positivas, tanto Christian Gentner como Thomas Hitzlsperger (en especial el primero, que fue el motor y el dueño de las pocas ideas que se vieron) ratificaron que pueden conseguir colarse por la puerta de atrás, lo que es casi seguro en el caso del segundo. Marin comprobó que no hay quien lo saque de la selección, pero también que no se le ascenderá a la titularidad; Kroos mostró destellos de grandeza y genialidad, insuficiente para ir a la primera formación pero con lo justo para afianzarse en las futuras convocatorias, lo que no se puede sostener sobre Aaron Hunt, quien no jugó mal, tampoco bien, y del cual no se puede entregar un juicio porque fue a lo largo de los 35 minutos que estuvo en la cancha una especie de “hombre invisible”, un jugador que uno sabía que estaba allí pero pese a buscársele no se le encontraba.

El gran ganador en Dinamarca fue Christian Träsch, quien ratificó que su carrera en la selección nacional no será “flor de un día” y que el hoy en el “firmamento” del Real Madrid Sami Khedira no debe preocuparse demasiado por el regreso de Ballack como por la calidad de su ex compañero en Stuttgart, dueño del futuro.

El gran perdedor fue Mario Gómez, pese a haber anotado un gol, pues no sólo se perdió el tercero claro, también tuvo problemas de ubicación y entrega, y ahora con un Patrick Helmes sano, autor del segundo gol, se le incrementó en un escalón la escalera a la titularidad, e incluso a la convocatoria.

Para Löw fue una buena oportunidad de ver en lo individual a jugadores sobre los que duda, o de los cuales cree (creía) poder demandar algo. Pero para Löw la mejor noticia de anoche fue una que en sí es mala, casi desgracia para el fútbol alemán, que le liberó de “sopetón” a varios de los más talentosos jugadores del país para futuros compromisos del equipo de mayores.

La selección Sub21 perdió 4-1 contra Islandia en la eliminatoria a la Eurocopa de la categoría, esa derrota significa que Alemania –ganando sus próximos dos partidos- alcanzará máximo 14 puntos que no le alcanzan, y que por lo tanto está por fuera de la competencia que con tanto orgullo ganó el año pasado (con Neuer, con Khedira, con Marin, con Boateng) y tampoco estará en los próximos Juegos Olímpicos.

Eso significa que la Sub21 prácticamente entra en unas largas vacaciones, y que Löw podrá acudir a sus filas para fortalecer la selección de mayores; que el camino para Mats Hummels, Benedikt Höwedes, los gemelos Bender, Timo Gebhart, Kevin Großkreutz, Stefan Reinartz, Christoph Moritz, y los demás ya no tiene como obstáculo los compromisos de las inferiores, que ahora sólo cuenta la selección A.

De otro lado esa eliminación (que aporta tantos jugadores con perspectivas) trae el siguiente conflicto al interior de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) pues el entrenador que fracasó con la Sub21, Rainer Adrion, lo instaló Löw en contra del concepto de Matthias Sammer (responsable de las inferiores) y éste, en un año escaso, condenó a un equipo campeón de Europa a la vergüenza de no poder defender su título.
 
 
 
Daniel 12.08.2010, 08:17 # 1 comentario
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  10.08.2010  
     
 
Selección alemana
Por puro cumplir
 
  Seguro que todos conocemos esas situaciones en las que hay que hacer algo, ir a alguna parte, atender a determinados visitantes, en contra de la voluntad, sólo porque toca.

El partido amistoso de Alemania contra Dinamarca en Copenhague es uno de esos compromisos ineludibles en los que hay que poner la cara aunque no se quiera. Los entrenadores de la Bundesliga se quejaron de la fecha impuesta por FIFA, después del Mundial y a 5 días de iniciar la competencia por la Copa Alemana y 9 del arranque del torneo local, apenas una semana después del regreso de vacaciones de los jugadores que estuvieron en el Mundial (en el caso del Bayern casi la mitad de la plantilla).

El entrenador Joachim Löw no pudo hacer otra cosa que escuchar a sus colegas y procurar formar un equipo con el menor número de mundialistas posible (para que estos se puedan integrar a sus clubes con miras a la próxima temporada) pero a la vez prescindiendo de los valores emergentes (o ya consagrados) de la selección Sub21 pues ésta disputa el mismo día un partido oficial por la clasificación a la Eurocopa y por ello allí se necesitan a las jóvenes promesas.

La situación hubiera sido la apropiada para –dándole descanso a los mundialistas- abrirle espacio a Mats Hummels, Benedikt Höwedes, los gemelos Bender, Timo Gebhart, Kevin Großkreutz, Stefan Reinartz, Christoph Moritz… Pero un amistoso contra Dinamarca no es comparable con un clasificatorio a la Eurocopa contra Islandia, donde se compite de verdad, la meta está a la vista, y Alemania tiene por defender la buena reputación que se ha ganado en las categorías inferiores en los últimos años. (Nota al margen: precisamente por eso, para evitar esos conflictos de prioridad entre la selección de mayores y la Sub21, es necesario que marchen separadas, eso sí, con la misma filosofía).

Así las cosas, con la Bundesliga en oposición y la Sub21 con compromisos importantes, a Löw le tocó “inventarse” una selección que no se verá nunca más, una que es el conejo que sale del sombrero, una ilusión que de real no tiene nada, esta es la lista: Manuel Neuer (Schalke 04), Tim Wiese (Werder Bremen); defensas Andreas Beck (1899 Hoffenheim), Jerome Boateng (Manchester City), Sascha Riether (Wolfsburgo), Marcel Schäfer (Wolfsburgo), Christian Schulz (Hannover), Serdar Tasci (Stuttgart); mediocampo Christian Gentner (Stuttgart), Thomas Hitzlsperger (West Ham United), Aaron Hunt (Werder Bremen), Toni Kroos (Bayern), Marko Marin (Werder Bremen); Marco Reus (Borussia Mönchengladbach), Christian Träsch (Stuttgart); delanteros Mario Gómez (Bayern), Patrick Helmes (Leverkusen).

De los que estuvieron en Sudáfrica van a Copenhague los arqueros, que tampoco tendrán que esforzarse demasiado; Boateng, porque la lealtad de Löw es con la Bundesliga y no con la Premiere League inglesa; Tasci que apenas estuvo unos minutos en un partido del Mundial; Marin como para darle la sensación de que todavía pertenece al grupo después de que se le marginó luego del partido contra Serbia; Kroos porque hay que probarlo en algún momento, entonces por qué no ahora; Gómez, porque era el único gran nombre que el Bayern estaba dispuesto a prestar, al fin y al cabo con los de Múnich no va a jugar, entonces si se pierde un par de días de práctica tampoco se le va a extrañar, y él puede beneficiarse de unos minutos de fútbol.

¿Y los demás? Beck y Träsch están lógicamente allí, ambos fueron parte de la pre selección mundialista y uno no fue porque se le descartó (el único tachado de la lista) y el otro porque se lesionó; Riether debutará y junto a su compañero Schäfer son posibles opciones de refuerzo en el futuro, no sólidas pero eventuales; Schulz estuvo una vez hace muchos años en la selección y para una nueva convocatoria tendrá que esperar aún otros muchos más; Gentner, Hitzlsperger y Hunt tienen la oportunidad de redimirse pues en el pasado fueron tenidos en cuenta como soluciones a problemas que al final no fueron (con excepción de Hitzlsperger quien si se mantuvo en la selección hasta su equivocado traspaso a Italia); Helmes, con 26 años y luego de casi temporada y media de para, sigue siendo una promesa del ataque alemán y hay que tomarla en serio pues mirando hacia abajo no se encuentran delanteros de jerarquía en las selecciones juveniles, lo cual crea un problema que si bien está solucionado para la Eurocopa 2012 (pues Klose estará) se agudizará para el Mundial Brasil 2014.

P/S: A propósito, contra Dinamarca se estrenará capitán de la selección, y si al nuevo le gusta la responsabilidad y dice “no quiero devolver el brazalete” entonces ya serían tres los que se pelean por él, pues a un mes de haber terminado el Mundial no hay día que pase sin que Ballack y Lahm se trencen en un duelo verbal a la distancia diciendo “¡el capitán soy yo!”. Löw guarda silencio.
 
 
 
Daniel 10.08.2010, 09:05 # 5 comentarios
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  09.08.2010  
     
 
De regreso
Aquí vamos de nuevo…
 
  Me tomé un par de días de pausa informativa, no fueron vacaciones, tampoco descanso, apenas un periodo de silencio en el cual me dediqué a observar a mí alrededor, como siempre, sólo que esta vez no hable de ello.

Registré mudo cómo algunas cosas cambian de la noche a la mañana; otras en cambio no se mueven. En la primera categoría la contratación de Sami Khedira por el Real Madrid que ocurrió precisamente en el momento en el que estas cosas siempre suceden, cuando las partes se ponen de acuerdo para negar el rumor (“no hay nada arreglado”) y 24 horas después sacan un comunicado haciendo oficial las especulaciones; o la lesión de Arjen Robben, 4 meses de para por culpa de un par de médicos (el de la selección de Holanda y el del Bayern) que no se ponen de acuerdo sobre la gravedad de la dolencia, no cooperan entre sí, toman las decisiones equivocadas y el holandés regresa a Alemania con un hueco (sí, con un hueco) de 5 centímetros de diámetro en la musculatura de sus muslo.

En la segunda categoría encontramos a Mesut Özil y sus coqueteos con todos los equipos grandes de Europa, lo cual le deja claro al Bremen que lo va a perder en el 2011 sin ganar un céntimo en la transacción. El talentoso volante alemán se niega a firmar una renovación con su contrato en la Bundesliga pero como todo queda siempre en “veremos” ni los de afuera ni los de acá saben qué hacer. La situación no ha cambiado.

También vi la “españolización” del Schalke tras la llegada de Raúl y el juvenil Sergio Escudero (dos españoles en una temporada, cuando en muchas anteriores no vimos ni uno solo…) y su “desbrasilerización” con la salida del ex capitán Marcelo Bordon, y la despedida al Genua de Rafinha, de quien Magath quería deshacerse hace mucho tiempo.

Y fui testigo silencioso de la Supercopa, jugada entre Bayern y Schalke (los que serán los principales protagonistas de la temporada que viene, no me cabe duda) en la que el campeón dejó en claro que va a empezar el campeonato donde terminó el anterior, volando a un alto nivel.

Y le seguí los pasos al Stuttgart por la ronda clasificatoria de la Liga de Europa, no dije nada cuando estuvo a punto de perder la oportunidad de lograr un cupo en la competencia internacional. Tampoco hablé de los sorteos de Champions League y Liga de Europa… Y no me acerqué por ningún lado a la convocatoria alemana para el partido amistoso del miércoles.

Lo que pasó, pasó. ( y lo resumiremos en un artículo de la sección Fútbol Alemán)

Una mirada a lo que viene, pero a partir de mañana…

¡Aquí estoy de nuevo!
 
 
 
Daniel 09.08.2010, 08:54 # 3 comentarios
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