
| 30.04.2010 |
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| El “motín” del Hamburgo contra su entrenador Bruno Labbadia le sirvió de ejemplo al Bochum, donde los jugadores lograron que despidieran a Heiko Herrlich. El rival del Bayern de mañana llega a Múnich sin entrenador (bueno, nominalmente sí tiene uno, que empezó hoy y se va en 8 días) a pelear su permanencia en la primera división alemana. En el Caso del Bochum es aún más evidente que cuando un entrenador no tiene el respaldo de las directivas, su posición es muy débil. Allí los jugadores se fueron a donde los jefes superiores a quejarse de Herrlich por sus “exigencias” en los entrenamientos, por su “furia” y “regaños” (lógicos cuando en tela de juicio está el futuro del club en la Bundesliga) y encontraron oídos atentos y brazos abiertos. La pregunta es ¿Quién con quién? Las directivas tienen un contacto directo en el equipo, y ese es el entrenador, por lo menos en la lógica de la línea jerárquica, pero en Bochum al parecer es distinto, allí los jugadores tienen línea abierta con los de arriba, en últimas –siendo así- no se necesita un entrenador. Quizás por eso echaron a Herrlich, porque ¿para qué? P/S: Esas directivas habían anunciado hace apenas 10 días que aún en caso de descender seguirían con Herrlich como entrenador porque apreciaban su trabajo. Claro, entonces no habían hablado los jugadores… |
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| 29.04.2010 |
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| Va a ser una final interesante la de la Champions League el 22 de mayo en Madrid: Bayern vs Inter Milán; van Gaal vs Mourinho; maestro vs aprendiz. Pero hasta entonces tenemos casi un mes para abordar el tema. En cambio el tiempo se nos agota para formular dos frases sobre el Hamburgo, que esta noche se juega contra el Fulham, en Inglaterra, sus opciones de disputar en su estadio la final de la Liga de Europa. Estoy casi seguro que el equipo alemán lo va a lograr, pero las razones por las cuales (creo) lo hará me intranquilizan. El entrenador Bruno Labbadia ya no está al mando del grupo, de un grupo que (es mi juicio) se volcó en su contra, con o sin motivos, y se negó (evaluación mía) a rendir lo que puede. Hace una semana en Hamburgo los jugadores, también contra el Fulham, se dedicaron a hacer circular sin profundidad (casi sin ganas) el balón, el arco rival parecía estar tan lejos como la Patagonia, tal vez por eso nunca se acercaron verdaderamente a él, apenas se limitaron a insinuar movimientos en su dirección. Un espectáculo lamentable. Pero lo del 1-5 frente al Hoffenheim, ese si que fue un espectáculo deplorable; si en el primer partido de la semifinal de la Liga de Europa por lo menos se esforzaron por evitar un gol en contra, en la Bundesliga el fin de semana los regalaron de una forma penosa por lo evidente. El primero, por ejemplo, nace de una devolución en la que Mathijsen tiene todo el tiempo del mundo para llegar al balón, pero cuando ve que Ibisevic procura apoderarse de él entonces se hace el tonto, pareciera que corre y trastabilla, y ciertamente corre y trastabilla de una forma digna de una obra de teatro escolar, donde se nota a leguas que se está actuando. En un tenor similar se encajaron otros 4 goles, al día siguiente despidieron a Labbadia, un entrenador de tránsito llegó a ocupar su puesto, los futbolistas del Hamburgo lo adoran, y de pronto –como tocados por una varita mágica- son un grupo unido y con un objetivo común: llegar a la final de la Liga de Europa, y ganarla. Es injusto que a punta de mobbing (como se conoce esto en el mundo laboral) un equipo se imponga sin que las directivas del club hagan algo para impedirlo, ellas están más preocupadas por el desastre financiero que implicaría no disputar un titulo internacional y de paso quedarse por fuera en la Bundesliga de los lugares que clasifican a competencias europeas. Así, la rebeldía arroja dividendos: el club puede seguir soñando con un trofeo importante y los jugadores se deshacen de un entrenador con el que ya no querían trabajar. Y esta noche asegurarán su paso a la final, y la final se juega en Hamburgo; una fiesta redonda… |
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| 28.04.2010 |
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| Pese a la cercanía que tengo con el Bayern, estoy lejos de poder considerarme (por razones profesionales pero también privadas) un aficionado del club. Es cierto que (también profesionalmente) soy desde hace años su seguidor, alguien que ha venido acompañando su ir y devenir desde muy adentro; igual de cierto es que hay momentos en los que en el estadio, o frente a la pantalla del televisor, el equipo y sus hinchas me han erizado la piel y llevado al borde del llanto (por frustración o por alegría), y que sin quererlo me he pillado a mi mismo moviendo los labios cuando se canta su himno, eso si, sin que de mi garganta salga un solo tono, no faltaba más en mi condición de periodista. Pero se llegó la hora de presentar mis respetos al equipo actual, estoy en mora de brindarle al Bayern el reconocimiento que se merece, y si he esperado tanto para abiertamente hacerlo, tras el partido de ayer, después de ese monumento a la efectividad, a la disciplina, a la riqueza táctica y a la voluntad, no puedo esperar más. A lo largo de la temporada he visto como testarudamente –al inicio- el entrenador van Gaal lucía más preocupado por imponer lo suyo (disciplina, disciplina y más disciplina) que por dejar jugar al fútbol. Sus actitudes dictatoriales colmaban mi paciencia, su inflexibilidad me sacaba de quicio, sus disputas (con Ribéry y la prensa, por ejemplo) y sus caprichos (sentar a Mario Gómez) generaron dudas sobre sus capacidades de manejo de grupo, porque las profesionales no podía ponerlas en tela de juicio. Pero poco a poco se fue ganando –con argumentos- el beneficio de la duda: Lucio se fue y el joven Badstuber probó no ser una mala opción, por el contrario, una muy buena; el muchachito Müller, con todas sus falencias técnicas, demostró saber qué tiene, y cómo ponerlo al servicio del equipo; Mario Gómez, el delantero más caro de Alemania, permaneció sentado porque Ivica Olic cuenta con el reconocimiento del entrenador a su incansable espíritu de trabajo; Schweinsteiger por fin llenó la posición que siempre deseó, en el centro del mediocampo, y se consolidó allí como revelación; ante la ausencia de un lateral de talla (los que había traído y probado van Gaal no funcionaron) se promovió a un juvenil de la cantera, Diego Contento, quien tiene mucho camino por recorrer aún, pero quien está lejos de decepcionar, por el contrario, alivia saber que puede dar más. El primer gran logro del Bayern, el primer escalón que ascendió, fue el de creer en si mismo, el de exhibir siempre una gran moral pese a las adversidades. Los jugadores deben tener fe, y van Gaal les convenció que tenían motivos para ello. Un paso enorme hacia delante. El siguiente paso fue el de ejercer en la cancha lo que el entrenador predicaba en los entrenamientos: posesión del balón + entrega segura + conservación del orden = dominio sobre el rival; los goles llegan como consecuencia lógica. En muchos pasajes de partidos diversos se apreciaron chispas de esos principios. Pero la primera vez yo pude ver en su plenitud todo eso fue en el primer tiempo del 7-0 contra Hannover. Claro, el rival no era el indicado; claro, ya contra ManU se había insinuado, pero en su máxima expresión, con tal evidencia, apareció en un partido de la Bundesliga que de cualquier manera se hubiera ganado. Curiosidades del fútbol. Y entonces llegó la noche en Lyon y no se pudo escoger un mejor escenario para la premiere del “Bayern del futuro”. A quienes tenían la equivocada idea que los de Múnich eran Robben + 10, ó Robben y Ribéry + 9, la semifinal de la Champions League, el partido de vuelta, tuvo que hacerles cambiar de idea. El Bayern de anoche fue un equipo en todo el sentido de la palabra, una maquina cuyos engranajes se acoplan casi a la perfección. Por eso, más allá del logro de pasar a la final de la Champions, mis respetos. |
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| 25.04.2010 |
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| Seguro… es ya que el Kaiserslautern estará la próxima temporada en la primera división alemana; 1441 días después de haber descendido a la segunda división, y gracias al empate del tercero, el Augsburgo, el equipo de los “Diablos Rojos” regresa rejuvenecido: 24 años es su promedio de edad. Inseguro… es el nombre del club de la primera división que disputará el cupo con el tercero de la segunda (seguramente el Augsburgo) pues hay tres que todavía (matemáticamente) pueden hacerse a la posición 16 de la clasificación de la Bundesliga, la que da el chance de defender su permanencia con partido extra: Hannover (27 puntos) Bochum y Núremberg (28) y –casi salvado gracias a su victoria 1-0 sobre Wolfsburgo- Friburgo (31). Seguro… es que el Berlín depende de un milagro para siquiera acceder a la oportunidad de llegar a la casilla 16; la capital alemana se queda sin fútbol de una forma triste pues el año pasado a estas alturas disputaba el título, tenía dos tremendos goleadores (Pantelic y Vronin) y una estructura que se formó con mucho trabajo y paciencia durante años, una que se vino abajo por una pelea entre entrenador y gerente al iniciar la temporada y hoy al final de ella ni el uno ni el otro están en Berlín. Inseguro… es el campeón. ¿Schalke? ¿Bayern? Los de Múnich tienen una ventaja de 13 goles pese al empate de puntos; pero 13 goles no son decisivos si no se obtienen los mismos resultados (por lo menos) que el Schalke. Un resbalón contra el Bochum (que se juega el todo por el todo) el próximo fin de semana y el título es historia. El equipo de Felix Magath, en cambio, se lo toma con calma porque todo lo que venga es ganancia, ya es segundo, ya está segurísimo en la Champions y le esperan dos rivales que no son fáciles, el Bremen, que es tercero y no quiere perder la oportunidad de también ir (lo que no se esperaba nadie hace un par de semanas) a la Champions, y el Maguncia, el mejor de los que llegaron de la segunda división. Seguro… es que gracias a los 3 goles de Barrios (que llevaba un par de fechas sin anotar y por eso se reunió el viernes con el entrenador Klopp para analizar cómo resolver la situación, y la solución se encontró) el Dortmund confirmó su cupo internacional: en el peor de los casos ya está clasificado a la Liga de Europa, en el mejor, termina tercero el campeonato (6 puntos jugando contra el Wolfsburgo y el Friburgo no son imposibles) y va a la Champions. Inseguro… es el futuro de Bruno Labbadia en el Hamburgo, el entrenador –al igual que en Leverkusen hace un año- empezó con el pie derecho y terminó con un grupo al cual no puede manejar, con él el Hamburgo es una colección de problemas, por eso su partida es algo que se discute, eso sí, no antes del partido de vuelta de la semifinal de la Liga de Europa, que puede cambiar las cosas porque una final internacional es siempre un salvavidas. Seguro… es también que el Leverkusen logró ya el mas trivial de sus objetivos, ir a la Liga de Europa; un consuelo de tontos (hoy) para el equipo que dominó la mayor parte del torneo actual de la Bundesliga. Inseguro… es el nombre del máximo artillero del campeonato; Stefan Kießling, del Leverkusen, tiene con 21 goles la nariz adelante, pero Edin Dzeko del Wolfsburgo, con 20, no ha renunciado a la posibilidad de quedarse con el premio. Ahora bien, no hay que olvidar a Lucas Barrios del Dortmund (18) pues el argentino anda motivado y tiene la capacidad de sumar cuatro goles en dos partidos; lo mismo vale para Kevin Kuranyi, quien con ello no sólo obtendría el campeonato para el Schalke, también un argumento de mucho peso para volver a la selección alemana, que es lo que más lo anima. |
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| 23.04.2010 |
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| Muchos estarán decepcionados de que hoy no hable de lo que tendría que hablar, de la Liga de Europa, del Hamburgo, de la semifinal contra el fulham, del 0-0. Pero estoy decepcionado del equipo alemán… Otras cosas, en cambio, me levantan la moral, por ejemplo los primeros 165 segundos del siguiente video del programa chileno “Nacidos para ganar”. Que narración más llena de humanidad. El que pretenda reducir el fútbol al balón, a la cancha, a tácticas y estrategias, olvida los destinos que se esconden detrás de cada jugador; yo me niego a ello. O los últimos 4 minutos y medio de este. Gran producción! |
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| 22.04.2010 |
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| El Bayern ganó, sí; lo hizo por la mínima diferencia, y parece poco; El Lyon no tuvo el más pequeño chance, eso fue evidente; el club de Múnich tiene un pie en la final, no hay duda; el francés tampoco se ha despedido del sueño Madrid, eso es indiscutible. Digerido el partido de anoche en la Allianz Arena, la semifinal de la Champions League dejó un dulce sabor en el paladar de los seguidores del fútbol en Alemania, no tanto porque la victoria aumenta las opciones de tener un equipo de la Bundesliga en la final, como por la manera soberana y suficiente con la que el Bayern planteó y manejó el partido. Hasta la expulsión de Ribéry, fue un gusto enorme (después también, pero no a tal punto) ver el conjunto que ha creado van Gaal, ver con esperanza lo que le espera a un grupo que aún tiene mucho potencial por desarrollar y sin embargo ya esta cosechando. Imponente la manera en la que el Bayern se fue haciendo minuto a minuto de cada una de las líneas del campo de juego, la forma en la que sin perder la calma, con un orden que uno podría llamar “típico alemán” -pese a no serlo en el estricto sentido de la expresión-, impuso sus condiciones, como controló, como circuló el balón, como le creo a cada jugador su tribuna: si se acudía a Ribéry o a Robben el equipo se movía de una forma particular para generarles los espacios a los dos “bólidos” asegurándose para emprender el repliegue en caso de que se perdiera el balón; si Olic o Müller entraban en escena, entonces con ellos dos o tres actores de reparto (Schweinsteiger, Pranjic o uno de los centrales) se ofrecían libres para el relevo. Interesante ver como cuando el Bayern apretó el acelerador (casi siempre con Robben o Ribéry, y en la segunda parte con mayor participación de los laterales Contento y Lahm) el Lyon acusó problemas; mucho más interesante fue constatar que cuando ello aconteció, se encontró en el 90 por ciento de los casos una estación libre para entregar. Claro, el libreto se modificó con la expulsión de Ribéry, tema número uno en el estadio y aún al final del partido; para mí una tarjeta que no amerita discusión, claro que pudo ser amarilla si el árbitro es una pizca condescendiente, pero como no es su obligación serlo estaba en todo su derecho de mostrar la roja, mala suerte para el Bayern que el central optó por ello ante la duda ¿mala intención o no? El francés, tal y como yo evaluó la acción (que a primera vista en la tribuna no se apreció con claridad y por ello la afición en el estadio le cayo encima al referee italiano) no tuvo intención primaria de cometer falta, al intentar controlar el balón resbaló ligeramente por encima de él y aterrizó en el tobillo de López, hasta allí nada malo si Ribéry hubiera reaccionado sacando en zapato, pero en vez de ello aprovechó para hundirlo, y eso es roja. El segundo tiempo, en inferioridad numérica, el Bayern buscó los choques (7 del Lyon estaban en riesgo de perderse el partido con una amarilla más) y tempranamente le resultó la cuenta generando la expulsión de Toulalan. En igualdad de condiciones se volcó al flanco de Robben y el resto ya ustedes lo saben, y a ello quiero agregar que me gusto el trabajo de Timoschtschuk, a quien van Gaal mando al campo para compensar en el trabajo defensivo el hombre menos, y tras el 10 contra 10 se liberó y aprovechó el espacio para ser estación de cada acción hacia delante, lo cual le dio un respiro a Schweinsteiger, que con Pranjic (que también cumplió con lo suyo) no tenía. Yo no creo que el Bayern este en riesgo de no llegar a Madrid, pero tampoco es que este seguro: un 1-0 es complicado de administrar, pues a diferencia de un marcador más abultado –digamos 2-0- que obligaría al Lyon a salir en su patio a buscar la victoria desde el primer minuto, el obtenido en Múnich le permitirá a los franceses llevar las cosas en el partido de vuelta con cierta paciencia, se puede esperar y especular y los nervios –conformen pasen los minutos- también se apoderarán de los alemanes en tanto se conserve durante demasiado tiempo un 0-0. El que no espera en Lyon probablemente no sea un partido lleno de manjares para el ojo, pero si para la cabeza, porque la estrategia jugará lo suyo. |
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| 21.04.2010 |
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| No se equivoquen, no es que no tenga en estos momentos nada qué hacer, me basta mirar el escritorio para darme cuenta de las mil actividades diferentes que esperan por mi, a las que quizás debería dedicarles el tiempo que estoy gastando aquí. Pero como todo en la vida es apenas un tránsito a la siguiente estación, y mi siguiente estación es la Allianz Arena, Bayern vs Lyon, semifinal de la Champions League, entonces el día se me alarga esperando, no importa que tantas cosas importantes diligencie o deje tiradas hasta (otro) mañana. Así pues, voy a llenar este espacio con un par de pequeñeces que se les interesan: El cuarto cupo alemán a la Champions: Ya escribí de ello, lo aclaré tanto como pude, creí haber sido tan transparente como lo permite el complicado sistema de clasificación quinquenal ingeniado por la burocracia de la UEFA, y al final me di cuenta que no lo fui tanto, por eso, aquí las tres únicas seguras opciones para que la Bundesliga tenga un cuarto representante en la Champions a partir del 2011: a) Inter Milán es eliminado en la semifinal de la Champions y el Bayern o el Hamburgo ganan el título en sus respectivas competencias; b) Inter Milán llega a la final pero la pierde contra el Bayern, y el Hamburgo también llega a la final de la Liga de Europa; c) Inter Milán gana la final de la Champions League en cobros de tiro penal enfrentando al Bayern, el Hamburgo gana la Liga de Europa. Raúl Bobadilla: El invento del año de la prensa mexicana, tal vez inspirada por la puerta que Paraguay le abrió a Lucas Barrios del Dortmund, dejó que un par de comentaristas, hombres sabios del fútbol, se dijeran ¿y por qué no un goleador de la Bundesliga también para el Tri?. Los expertos escogieron no el peor, sería injusto decirlo así, pero sí a uno que va de mala racha, a Bobadilla, y le cambiaron la madre así, de un plumazo; de su vieja argentina hicieron una mexicana y arreglado el problema. Y las directivas, hombro a hombro con los periodistas, confirmaron el rumor dándole estatus oficial de noticia, escandalosa para la afición, incomprensible para algunos que de verdad sí saben de este deporte, molesta para el delantero del Moenchengladbach que ya no me pasa al teléfono, pero cómo, si yo me atreví a preguntarle que si estaba seguro, seguro, cuando me dijo “no, mi madre no es mexicana, es argentina, muy argentina”. |
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| 20.04.2010 |
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| “Venga, aquí a la vuelta están presentando Furia de Titanes, dicen que es buena…” Así pudo haber sonado la invitación que el arquero del Hamburgo, Frank Rost, le hizo a cuatro de sus colegas de equipo en la concentración, en la noche del viernes, previo al partido del sábado contra el Maguncia 05 que se perdió 0-1. Cuando Rost y sus compañeros volvieron del teatro fueron recibidos por el entrenador Bruno Labbadia, quien molesto recriminó al arquero, no tanto por la ida al cine, como por no haber invitado a todos sus colegas, pues en la concentración se trata de “unidad y solidaridad”. Al portero del Hamburgo no le gustó el regaño y sin decirle nada a nadie el lunes, en su página de Internet, publicó su renuncia al consejo de jugadores, el grupo que lleva la vocería del equipo ante el entrenador y las directivas del club. Así, las cosas en Hamburgo están cada vez más tensas: sin opciones al título en la Bundesliga, prácticamente por fuera de los puestos clasificatorios a competencias internacionales, a dos días del partido de semifinales de la Liga de Europa, con los jugadores descontentos (Jarolim, Trochowski, el mismo Rost y van Nistelrooy) porque no juegan o no entienden las decisiones del entrenador, con las quejas de una estrella (Elia) de que nadie se preocupó de su lesión, y los actos de indisciplina y mala conducta (“botellazo”) de Guerrero. Labbadia ya casi no tiene amigos, ni en el equipo ni en la directiva, y los jugadores hacen lo que quieren: se van al cine, agraden a la afición, renuncian a sus puestos… |
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| 19.04.2010 |
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| Que el Bayern derrotaría al Hannover era algo con lo que se contaba (yo ya había dicho aquí que el milagroso 4-2 sobre Schalke era una cosa única, pues de lo contrario no sería milagro), que en Múnich el partido terminaría 7-0 es algo con lo que nadie contaba porque los locales usualmente empiezan a ahorrar cuando el triunfo es claro, pero esta vez no lo hicieron, ¿por qué ponerse con tacañerías si el rival se entrega? Que el Schalke le ganaría al Moenchengladbach no era tampoco cosa clara, de hecho no lo fue pese al sólido 3-1, pero sirve para que el equipo de Felix Magath, que tiene ya en el bolsillo el objetivo mínimo que se planteó al inicio de temporada (competir en Europa, preferiblemente en la Champions League, y recaudar más dinero por ese concepto para salvar sus golpeadas finanzas), hable por primera vez en voz alta del título, algo que hasta ahora se hizo (pese a los buenos resultados) de forma no oficial, como expresión de deseos individuales de los jugadores, y no como asunto institucional, que es lo que sucede ahora. Que el Leverkusen definitivamente se despediría de la lucha por el título y que la Champions League ya no sería meta sino –de conseguirse el cupo- una ganancia adicional (como manifiestan después de la derrota 2-1 ante el Stuttgart a manos de un fenomenal Cacau), esa si es la sorpresa del fin de semana en la Champions League. Al Leverkusen, al que en Alemania despóticamente, con un doloroso humor negro popular, le llaman “Vice kusen”, por sus grandes meritos para al final de grandes temporadas despedirse sin títulos, pero de segundo. Está vez hasta el mote está en peligro, después de un invicto de 24 partidos, de haber obtenido el liderato de la Bundesliga en la tercera fecha, de haberlo defendido de la octava a la vigésimo tercera, de tener en sus filas al que durante largo tiempo fue el máximo artillero del torneo, Stefan Kießling, y de jugar como equipo (aún hoy, eso lo dijo el Stuttgart el fin de semana, y van Gaal admira la dinámica que allí impera) el mejor fútbol del país, en esta oportunidad no le va a alcanzar ni siquiera para hacerle justicia al apodo. “Vize kusen”… Esta vez ni eso. Es difícil de explicar con palabras lo que acontece (aconteció) con el Leverkusen. Ya el año pasado con Bruno Labbadia (hoy en Hamburgo con exactamente los mismos problemas, lo que revela que los problemas radican en él y su manera de administrar) se vivió esta historia, aunque a diferencia de la presente, entonces no se estuvo tan cerca de lograr tantas cosas, ni se jugaba de una forma tan atractiva y organizada, con tanto balance entre el espectáculo y el deber. El Leverkusen se hizo al inexistente título de “campeón de otoño”, es decir, se fue a la pausa invernal como líder del torneo, y a su regreso nada generó dudas de su capacidad de mantenerse en la cumbre, incluso –con excepción de un partido- mientras estuvo en el primer lugar en lo corrido del 2010 siempre marcó 2 o más goles. En mi charla con Arturo Vidal, el chileno, lo viví entusiasmado y confiado, él, al igual que el resto del equipo, respiraba ese aire diferente que inhalan los que saben que por estar haciendo las cosas bien sólo pueden contar con recompensas: “El equipo está listo para ser campeón y para lograr un cupo en la Champions League”. Hoy ni eso… peor aún, el grupo amenaza con deshacerse mientras el entrenador –paradójicamente- pide refuerzos que el club, que una vez fue potencia financiera gracias al apoyo de la multinacional farmacéutica Bayer, no puede garantizar por falta de recursos. Los tiempos en los que Bayer tenía al Leverkusen como un hijo más, otro departamento en su consorcio, una herramienta divertida y bonita de hacer relaciones públicas y publicidad, un costoso juguete, un equipo profesional como hoy el Wolfsburgo para la Volkswagen, esos tiempos se acabaron. Hoy el Leverkusen tiene –según se estima- apenas un presupuesto que es un tercio de lo que maneja el Bayern Múnich, sus recursos son restringidos, sus posibilidades son menores, comparables a las del Dortmund, o el Stuttgart, o el Hamburgo. Y sin dinero no se puede comprar lo que se necesita, grandes jugadores. Al Leverkusen le han funcionado siempre sus caza talentos, en el pasado Ballack, Lucio, Zé Roberto; en el presente Vidal, Kroos, Kießling. Pero Kroos se va (el Bayern lo recupera en su mejor momento), hay que ver que pasa con Kießling , esperar cómo toma su no participación en el Mundial con Alemania (atrevido de mi parte, pero seguro, segurisimo, y confiado en mis fuentes), Vidal aceptando la primera oferta de España o Inglaterra (a donde quiere ir) luego de brillar en Sudáfrica, Sami Hyypiäa rindiendo en el presente pero impidiendo que se planee el futuro (por su edad), la banca no está ocupada por jugadores de categoría… Esos son sólo un par de los problemas de un club que ve año tras año como construye sus sueños para, llegado el momento de dejarlos volar, verlos morir. |
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| 16.04.2010 |
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| No hay nada que genere más temores en la Bundesliga que el peligro del descenso; la ruina financiera, el desmonte de un plantel, la caída de los ingresos, el devastador golpe en la moral. Es cierto que la segunda división alemana es de gran calidad, pero no es la primera, no arrastra al público nacional e internacional, no es atractiva pese al buen nivel, y –ante todo- no genera dinero. Es lógico que los clubes que ya llegaron al “Olimpo” del fútbol en Alemania se aferren a la última nube que brinde sostén en él; equipos yo-yo como el Nuremberg, el Friburgo, el Bochum, el Maguncia, etc, no viven para otra cosa que no sea para disfrutar de una transitoria grandeza en la Bundesliga y luchar después en segunda por volver a deleitarse con su sabor. En esta temporada los amenazados –con excepción del Berlín y el Hannover- son los mismos, los ya mencionados. Lo curioso en esta oportunidad es que en sus manos, en lo que puedan lograr en su desespero en las restantes 4 jornadas de la Bundesliga, está no sólo su propio futuro, sino el del próximo campeón alemán, ¿o ya olvidaron el sorpresivo 4-2 del Hannover sobre el Schalke el fin de semana pasado que le muy seguramente le costó el título al club de Magath? Veamos cómo se ve el resto del calendario para aquellos equipos que aspiran al título, y a los cupos internacionales, se sorprenderán de la importancia que adquieren los candidatos al descenso: Bayern: Hannover (en casa), Moenchengladbach, Bochum (en casa) y Berlín. Schalke: Moenchengladbach (en casa), Berlín, Bremen (en casa) y Maguncia. Leverkusen: Stuttgart, Hannover (en casa), Berlín (en casa) y Moenchengladbach. Cómo ven Hannover, y en especial Berlín y Moenchengladbach serán los jueces de la lucha por el título. Y de para abajo: Dortmund: Hoffenheim (en casa), Nuremberg, Wolfsburgo (en casa) y Friburgo. Bremen: Wolfsburgo, Colonia (en casa), Schalke y Hamburgo (en casa, duelo que definirá cual de los dos consigue su cupo a las competencias en Europa) Hamburgo: Maguncia (en casa), Hoffenheim, Nuremberg (en casa) y Bremen. Y por qué no miramos a uno que podría colarse a los puestos internacionales, el Sttutgart: Sttutgart: Leverkusen (en casa, definitivo para las aspiraciones de ambos clubes), Bochum, Maguncia (en casa), Hoffenheim. Aquí son Nuremberg y Hoffenheim los más importantes rivales, y claro, el Wolfsburgo (octavo de la clasificación), que podría poner el pie en Europa dejando por el camino a sus rivales en duelo directo. Por arriba y por abajao (y en la mitad) todos tiemblan. Qué gran programa… |
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| 14.04.2010 |
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| ¿Debo comentar lo que voy a escribir? No estoy seguro de ello, pero estoy seguro de que quiero, porque de las mil distintas maneras que hay de disculparse, el peruano Paolo Guerrero escogió la que le sale más barata. El delantero del Hamburgo empacó, según le contó a la prensa, un paquete dirigido al aficionado victima de su ataque con la botella, con el que quiere ofrecer disculpas por su conducta. En el “paquete” van: - Entradas para un partido del Hamburgo. Esas entradas no le cuestan a Guerrero ni un céntimo, mucho menos un mínimo esfuerzo simbólico en conseguirlas; las entradas las consigue el peruano con una simple llamada a las oficinas del club. Eso es comprar indulgencias con dinero que no es de uno; más elegante hubiera sido empacar algo que fuera muestra del verdadero arrepentimiento, algo que demandara hacer algo por iniciativa propia, además, según me entero, la victima posee un tiquete de entrada válido para todo el año en los partidos de local del Hamburgo. - Un paseo en Ferrari. Por lo visto el peruano cree que todos son como él (quizás no está equivocado en cuanto a su victima, pero esa es otra historia), que se dejan impresionar por “símbolos” de lujo, etiquetas que dicen “lo hemos logrado”, “ahora si soy” porque tengo un auto que cuesta una fortuna; al final uno se da cuenta que en el caso de Guerrero “ni es” (pese al Ferrari) porque el que es no acude a un botellazo (agresión más digna de otro tipo de establecimientos alumbrados por bombillas rojas), ni el aficionado agredido “será” porque el paseo lo daría a manera de préstamo en el auto de su agresor. Sí, Guerrero es dueño de un Ferrari (para quienes no lo sabían) y ese paseo tampoco le cuesta mover el meñique. El peruano contó también que el objetivo no es tanto el arrepentimiento como el que “jugadores y aficionados se traten con más respeto” y un par de segundos después agregó “quiero quedarme en el Hamburgo”. Entendido. |
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| 12.04.2010 |
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| Hay historias que hay que contar por la simple razón de que desenmascaran los más profundos sentimientos de las personas pese a la banalidad de su contenido. La del Bayern el fin de semana es una de esas historias. Leverkusen vs Bayern, el duelo cumbre de la Bundesliga del fin de semana, el enfrentamiento entre el primero y el tercero, dos equipos separados por 6 puntos que podrían ser más, o menos, en caso de una victoria que para ambos sería un gran logro, pues a la hora del pitazo inicial sabían que el segundo, el Schalke, había caído sorpresivamente 2-4 ante el Hannover. Un partido del todo por el todo, que ya lo era antes del sábado a las 18:30 horas, y que con el resultado del Schalke cobró aún más importancia de la que tenía: Bayern gana y casi es campeón; Leverkusen gana y regresa a la pelea por el título, que a seis puntos del primer lugar no está decidida pero sí lejana, a tres, en cambio, al alcance. Durante el primer tiempo del partido el Leverkusen estuvo más cerca del triunfo que el Bayern, que se fue en ventaja luego de una falta sobre Ribéry que derivó en un penal que ejecutó Robben (otra vez Ribéry, otra vez Robben); los dueños de casa dominaron el resto del partido (pese a que el Bayern tuvo el 55% del control del balón), fue más agresivo, generó más peligro, y se encontró con los postes como otro defensa bavaro más. Al final un punto que no le sirve al Leverkusen, que debería estar amargado por su suerte pues pudo ganar (incluso creo que tuvo que ganar), pero sí al Bayern, que aumentó su ventaja sobre el Schalke a dos unidades. Pero en Múnich se está contento, más no feliz. Y con razón, desde el ángulo numérico aunque no desde el deportivo. Una victoria del Bayern hubiera significado 9 puntos de ventaja sobre el tercero y 4 sobre el segundo de la clasificación, una ventaja que a cuatro fechas de terminar el campeonato hubiera significado prácticamente el título. Y en el equipo todos lo sabían, y eso fue lo que desencadenó la furia de Robben, quien no cesó de quejarse al final del partido de la insensatez de sus compañeros que pese a conocer el significado de una posible victoria en Leverkusen no pensaron como él, que sostuvo “en situaciones como estas no hay que dar el 100 sino el 200 porciento”. Claro, van Gaal intentó excusar la situación argumentando (justicieramente) que después de jugar siete partidos, varios de ellos con carácter de final, en apenas 21 días, las fuerzas flaquean un poco. El entrenador, sin embargo, señaló acertadamente que con el punto puede vivir, que de todas formas se aumentó la ventaja y se sigue siendo líder, pero que no por ello deja de ser para él “frustrante la forma como se desperdicia una ventaja 1-0 que tenía tanto valor”. La afición en Múnich también expresó su malestar porque a su juicio le tocará ir a Berlín a celebrar el título, cuando con un triunfo en Leverkusen, y 4 puntos de ventaja sobre Schalke, la fiesta pudo haberse realizado en el centro de la ciudad, en el balcón de la alcaldía, con desfile desde el estadio a lo largo de las calles principales, el día del último compromiso del Bayern en la Allianz Arena, en la fecha 33 cuando viene de visita el Bochum, el 1 de mayo (que además es festivo), una jornada antes de que termine el campeonato. Y claro, las directivas no lo dicen a vozarrones, pero para su objetivo de preparar mejor la Champions League, de asumir con calma la semifinal y afianzar el sueño de final, el 1-1 (especialmente después del 1-0 a su favor) es molesto; al fin y al cabo una victoria hubiera permitido que se fuera en la Bundesliga casi a media maquina pues los rivales que viene son Hannover (en casa, al que ya se le dio su milagro contra Schalke y no tiene con que esperar dos en serie), de visitante en Moenchengladbach, y otra vez en casa contra el Bochum, y después en Berlín. El 1-1 en Leverkusen fue bueno para el Bayern, a mi juicio hasta generoso, pero aún así los de Múnich tienen una rabia muy particular (que se puede entender). Esa rabia habla desenmascara también las ambiciones del club... |
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| 09.04.2010 |
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| ¿Qué viene? ¿Cómo se puede elevar aún más el ánimo? Suena un poco tonto, pero posterior al drama del Bayern en Manchester; la clasificación a semifinal de la Liga de Europa del Hamburgo (¡con un tremendo gol de Mladen Petric que hay que ver!); la eliminación del Wolfbsurgo al que ni siquiera Dzeko pudo salvar; uno se formula esas preguntas. Entonces basta mirar el programa de la Bundesliga del fin de semana y las respuestas son alentadoras: Leverkusen – Bayern, un partido que sin duda definirá el futuro del campeonato, si pierden los de Múnich la cosa lucha vuelve a apretarse, si ganan se aclara en un 65 por ciento el título; Maguncia 05 – Dortmund, pase lo que pase en Leverkusen, un triunfo de los dirigidos por Klopp y la Champions League estará a sus pies, con un poquito de suerte incluso la esperanza de alzarse con el trofeo alemán; Hannover – Schalke, un compromiso del todo o nada, todo para el equipo de Magath en sus aspiraciones de terminar de primeros el torneo, nada para el Hannover, que de perder podrá despedirse de la primera división, una suerte que el Bayern, con seguridad, sellará definitivamente la próxima semana en su estadio; Berlín – Stuttgart y Bremen – Friburgo, 4 clubes que necesitan saber dónde están, ¿quizás para competencias internacionales? (Stuttgart y Bremen), ¿para el descenso? (Berlín y Friburgo). El fin de semana promete seguir llevándonos por ese oleaje de grandes cosas en el fútbol alemán que ya se sostiene desde hace algún tiempo, y que de acuerdo a los resultados que arrojen, puede mantener vivas las emociones. ¡No se pierdan la fecha 30! P/S: Lo prometí, el gol de Petric… |
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| 08.04.2010 |
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| El cielo es azul, azul, azul; el sol no sólo resplandece, también calienta; el aire tiene una temperatura agradable, y lo más importante, la gente está contenta en Múnich. Anoche las cosas lucieron durante 41 minutos diferentes, negros nubarrones amenazaron con amargar el día pronosticado para hoy, y por eso al Bayern deberían darle un oscar al “mejor guión de dramaturgia deportiva”. Al terminar las cosas se arreglaron, todos felices con la derrota 3-2 en Manchester, el Bayern está en semifinal de la Champions League, su rival será el Olímpico Lyon de Francia, y no son pocos los que en Múnich ya se ven enfrentando al Barcelona (no al Milán) en Madrid, con la afición local de su lado en una soñada final. Pero por más que la gran moral del equipo bavaro sea alentadora, sin importar su fortaleza mental, su empeño y convicción de poder darle la vuelta a las situaciones adversas, de contar con jugadores que valen su peso en millones de euro, por más que se esté allí donde apenas una minoría creyó que se llegaría, no hay que olvidar que el fútbol premia, pero también castiga. Los primeros 41 minutos en Manchester pusieron en evidencia, una vez más, comportamientos defensivos del Bayern que están lejos del nivel necesario en una competencia como la Champions; todavía peor, son los mismos errores de siempre, los mismos que aquí, hace una semana, referimos: La banda izquierda ¿Recuerdan por dónde llegaron los tres goles del ManU? Una pista, para contestar de forma acertada lea el subtítulo. Primer gol: Ribéry pierde el balón contra Rafael, que sin problemas (el francés se queda parado y el lateral Badstuber no va a su encuentro) entrega a Rooney y este de primera a Gibson. Segundo gol: Rooney cruza el balón al ecuatoriano Valencia, quien tiene tiempo –gracias a Badstuber- de controlarlo, ir con él al fondo, pararse frente al lateral del Bayern (que no se decide a nada) a quien mueve a la izquierda, a la derecha, de nuevo a la izquierda, y por último a la derecha para apuntalar el pase a Nani. Tercer gol: Ribéry intenta entregar en corto –pegado a la raya- a Badstuber, pero éste está tan poco conectado con la acción que sólo le queda cómo opción ver el balón yéndose a saque de banda; Badstuber sigue de espectador y ve como se cobra a sus espaldas, como Valencia recibe y encara al frente; Badstuber reacciona (“¡Ese el jugador que yo tengo que marcar!”) pero ya no alcanza al ecuatoriano, quien otra vez le sirve a Nani. El Bayern tiene que decidir qué hacer con ese sector, el aporte defensivo más importante de Ribéry es mantener ocupado a los medios y laterales derechos del rival de turno, pero si atrás no tiene alguien que le de seguridad, en el que él pueda confiar que se encargará de corregir cuando pierda el balón y los contrarios pueden desdoblarse (como pasa al otro lado entre Robben y Lahm), entonces esa banda está perdida. Ya no sólo existe el problema de armonizar en el arranque de los ataques (tema tratado hace una semana), sino en lo concerniente a la contención. Yo sigo sosteniendo que el principal problema del Bayern sigue siendo la falta de un socio apropiado para Ribéry; con Robben podrían ser dos armas mortales, pero por culpa de la falta de un lateral izquierdo bueno, uno de verdad bueno, al francés se le reduce en ¾ su potencial. (Y si estoy bien informado, a David Alaba, el chiquillo austriaco, lo están formando para que cumpla ese papel). El segundo delantero Me queda difícil decir algo en contra de Thomas Müller, porque trabaja incansablemente, porque es una hormiguita, y porque es muy disciplinado. Y pese a eso, y pese a que su cabezazo puso a Olic en la situación que se convirtió en el primer gol y que le cambió la historia al partido, tengo que decir que es mantenerlo en la titular es un error inmenso. Anoche en Manchester (al igual que hace una semana en Múnich), no tuvo más de 5 contactos con el balón (OK, dos de ellos de gran importancia, el segundo el primer gol del Bayern, el primero el despertar cuando dejó a Olic sólo frente a van der Sar y el portero ganó el duelo) y perdió prácticamente todos los enfrentamientos que tuvo. A este nivel, al máximo de la Champions League, Müller se desvanece; lo que acontece con él puede equipararse a la disciplina de los levantadores de pesas: 100 kilos se alzan sin problemas, 120 con esfuerzo, 125 con alma y corazón, 126 es despedida. El socio ideal de Olic (porque Olic debe ser el titular inamovible, tiene que serlo) es Mario Gómez, tan disciplinado y solícito como Müller, pero gracias a su estatura le rinde para los 126 kilos y tal vez un poco más. La pareja de centrales Gibson dispara sin que nadie le estorbe (Demichelis mira, se lo piensa antes de atacar al del Manchester, y cuando este dispara se gira y deja pasar la pelota); Nani se cuela en el área viniendo del ala izquierda de ManU y se posiciona en la mitad del área con el consentimiento de Demichelis y van Buyten, más ocupados con seguir lo que hacia su colega Badstuber frente a Valencia; Valencia deja atrás a Badstuber, ningún central (tarea de Demichelis) se decide a acudir al relevo, el ecuatoriano centra y van Buyten ve pasar el balón a su lado en dirección a los pies de Nani. En la segunda parte se mejoró enormemente, el argentino y el belga aportaron al ofrecerse continuamente como estación del balón en las acciones en las que se armaba un ataque, y administraron los espacios y los tiempos con seguridad y precisión cuando se trató de conservar el 3-2 dejando correr el reloj. Pero seamos sinceros, lo que acontece atrás en el Bayern hay que (a la larga, y con afán) compensarlo, de lo contrario de nada sirve ni la moral, ni las estrellas. Es bonito soñar con el título, pero la final en Madrid podría ser casi una certeza si se cuenta con una defensa estable. P/S1: En Manchester, cuando se supo que el Bayern sería el rival en cuartos de final de la Champions, la afición empezó a celebrar la semifinal; algo similar está sucediendo ya hoy en Múnich, pues al Lyon se le ve como un escalón de trámite hacia Madrid. ¡Cuidado! P/S2: Claro que fue Robben con su tremendo gol el encargado de poner al Bayern en la semifinal, pero para mi es más importante el de Olic del 3-1, y aún más decisivo, lo hecho por Ribéry en el segundo tiempo que a) encaró siempre a su lateral y provocó la falta que terminó con la expulsión de Rafael; b) fue el que se inventó el gol del 3-2 al generar el tiro de esquina, buscar con la mirada a Robben, hacerle una seña con la mano indicándole que su cobro sería como el que han intentado en los entrenamientos (no como algo oficial, la jugada, según me contaron, es algo que hacen para divertirse a manera de truco), y la precisión con la que se la pone en los pies al holandés. ¡Genial! |
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| 07.04.2010 |
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| …el viento un poco frío, pero en el aire se respira una alegría y un optimismo encantadores. ¿Será sólo la primavera? Eso se sabrá esta noche, por lo pronto el pronóstico del tiempo es alentador, mañana también saldrá el sol, el aire se calentará aún más, la promesa metereológica es que el jueves será uno de los más bellos días del 2010, con temperaturas perfectas, ni muy, muy, ni tan, tan. ¿Será que se acabó definitivamente el triste invierno? Eso se sabrá esta noche, pero por ahora no hay nada de qué quejarse, las sonrisas en las caras de los muniqueses son una invitación a la solidaridad, los gritos de los niños en los parques despiertan un entusiasmo que no conoce fronteras, las abarrotadas heladerías son símbolo de que el año dejó atrás lo peor de si mismo. ¿Será que estamos presenciando el inicio de una nueva época? Eso se sabrá esta noche… P/S: Yo creo que sí, y no estoy sólo, pero todo se sabrá esta noche… Una cosa es segura: ¡mañana no llueve! ¿qué pasará esta noche? |
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| 05.04.2010 |
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| Una botella de plástico, un grito desde la tribuna y un furioso peruano. Esas son las imágenes que quedarán en el recuerdo de la jornada 29 de la Bundesliga, una fecha en la que el Bayern recobró el liderato; en la que la lucha por el título alemán se redujo a dos contendientes (el segundo es Schalke) ya que el Leverkusen perdió (otra vez) en Francfort; en la que el Dortmund se acercó a arañar la clasificación a la Champions League; en la que el Nuremberg empezó a respirar tranquilo pues abandonó los puestos del descenso; en la que un colombiano le entregó con su gran trabajo (aunque no haya anotado) esperanzas al Berlín de permanecer en la Bundesliga. Sí, en la jornada 29 del campeonato pasaron –desde la perspectiva del drama deportivo- muchas cosas interesantes, pero así como hace un par de semanas en la capital de Alemania la agresión de los aficionados empañó el fútbol, en esta ocasión fue un futbolista el encargado de tender un manto de vergüenza sobre la Bundesliga. Y lo peor, fue uno de los nuestros, un latinoamericano que remplazó a una de las máximas estrellas del fútbol internacional, a Ruud van Nilsterooy, algo que en el fondo debía de llenarlo de orgullo y alegría, al fin y al cabo era un reconocimiento, para algunos inmerecido, pues el peruano de quien estamos hablando fue protagonista durante el invierno de una telenovela al mejor estilo de nuestra tierra por culpa de su presunto “miedo a volar” y la negativa de regresar a Alemania durante meses. Las versiones sobre el grito desde la tribuna que desencadenó su reacción son variadas, pero se pueden reducir a dos: unos dicen que el aficionado dijo a cuello henchido “¡Guerrero, regresa a Perú!”; otros, que lo dicho fue más vulgar e hiriente, “¡peruano maricón!”. Ni lo uno, ni lo otro, son factibles de probar. El mensaje del aficionado se perdió en el recuerdo, pero no lo que hizo José Paolo Guerrero: tirarle una botella plástica al aficionado estrellándosela en el rostro. (Ver el video). En cualquier otro lugar (pero quizás también aquí, hay que ver cómo se desarrollan las cosas) la acción es objeto de un proceso judicial pues se considera parte de un delito que se llama lesión corporal. La ira con la que la botella voló, la violencia que su lanzamiento contuvo, el objetivo de golpear concientemente a otra persona. No, eso ya no tiene nada que ver con el deporte. Un aficionado que hace eso en un estadio es castigado con, por lo menos, una prohibición de asistir a un partido de fútbol durante dos años. ¿Cómo tendrá que responder Guerrero por sus actos? La comisión disciplinaria de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) ya abrió un proceso en su contra; el Hamburgo, su club, ya anunció castigos severos que pueden ir desde una multa monetaria hasta la absoluta suspensión del peruano por el resto de la temporada, lo cual sería una especie de divorcio pues el contrato de Guerrero vence en el verano y aún no se llega a un acuerdo financiero entre las partes (el jugador quiere un aumento de salario del 100% que el equipo no pretende satisfacer). Por lo pronto el peruano puede darse por bien servido; llegó el lunes y ni la DFB se ha ocupado de su caso, ni en su contra se ha interpuesto ninguna demanda civil. De otro lado, todo ello puede ser el resultado de un lunes festivo en Alemania, mañana martes las cosas pueden lucir diferente cuando el país vuelva a trabajar. |
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