
| 30.10.2009 |
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| Sorprendió la partida del volante argentino del Bayern, no porque nadie se la esperara (que con ella contaban todos, y eso desde hace mucho rato) sino por el momento, pues se esperaba que él jugador tuviera por lo menos la ambición de seguir intentándolo en Europa. Pero ese es quizás el principal problema (en lo personal) de Sosa, su falta de ambición. Por eso regresa al mismo sitio de donde salió. Lo de “El Principito” es una triste historia llena de malentendidos (de parte del Bayern) y de “hambre” (de parte de Sosa). Sobre el jugador quiero decir que no por su carencia de ambiciones es alguien menos valioso, no, nadie está obligado a hacer todo por el triunfo, y tampoco es un pecado, ni demerita al ser humano, no entregarse obsesionadamente a hacer de sus talentos algo que quizás uno no quiere. El problema es que en Munich todos son así, obsesivos, y el que no es así pierde. Sosa no es así, y no conozco sus razones, y perdió. Pero el malentendido empezó por el Bayern, que herido en su orgullo tras haber perdido el duelo para fichar en su momento en Argentina a Sergio Agüero, se dedicó a buscar un “joven y promisorio talento”. La respuesta fue Sosa. Pero Sosa para triunfar necesitaba lo que tenía en su patria: un entorno que lo adorara, lo protegiera y construyera en torno suyo. En Munich se encontró de un día al otro con grandes expectativas, aún más grandes exigencias, sin un entorno calido, y como uno más. Por otro lado al argentino le sobraron oportunidades, con Hitzfeld no, pero con Klinsmann (y en especial con Martín Vásquez, su asistente) se le abrieron las perspectivas y tenía de su lado a un entrenador dispuesto a construir con y para él; pero Sosa no estaba dispuesto a responder a lo que ese plan demandaba. Klinsmann se fue sin haber podido darle una mano a Sosa, luego llegó el interino Haynckes, que también (porque habla español) se fijo en él, lo entendió, demostró ganas de ponerlo y respaldarlo, pero chocó contra un muro donde las promesas (el talento exhibido en los entrenamientos) se quedaban en promesas. Cuando van Gaal llegó y anunció que quería un 10, o por lo menos una figura central en el medio, fijó sus ojos en Sosa, aún con mayor intensidad cuando Ribéry lo retó y le dijo al nuevo entrenador del Bayern, que esa posición no le interesaba. Pero Sosa volvió a decepcionar. Sosa no dio la más mínima muestra de querer despegar como un cohete, por el contrario, parecía cómodo y satisfecho con sólo entrenar. Y ahora está en Argentina, y seguro que allí brilla… |
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| 28.10.2009 |
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| Ayer y hoy tenemos fechas de la Copa Alemana, Dortmund ya salió de competencia victima de la euforia de un equipo de la tercera división (Osnabrück) y esos son los resultados que hacen de este evento uno de los más populares e interesantes del fútbol en este país. Sin embargo esta nota se la dedico a otro tema que tiene para mí mucho más fondo: la propuesta de establecer topes máximos para las contrataciones de jugadores en la Bundesliga. La idea es simple, ningún equipo podrá gastar más del 70 por ciento de sus ganancias, producto de derechos de televisión, venta de entradas y patrocinios, en la adquisición de nuevos jugadores. Halar este freno es un proyecto del Schalke, equipo que está en graves problemas financieros. Sin embargo la propuesta ha encontrado sólo opositores, en especial la liderada por el club más rico de Alemania, y el cuarto más rico del mundo, el Bayern, que ha comprobado con ello una doble moral pues por un lado defiende ante la UEFA un límite similar (que le permitiría reducir la brecha que lo separa del Real Madrid o el Chelsea) pero localmente (donde por tener el dinero cada día produce una grieta más profunda) se opone a que se imponga un tope. Lo cierto es que una medida de este tipo introduciría una transparencia que hoy no existe en el mercado de jugadores, y obligaría a los clubes a manejar con mayor responsabilidad financiera (que garantice el futuro) su política de transferencias. También es cierto que una de las críticas de los equipos chicos (en especial los de segunda división) es que ellos, que hoy ganan menos, estarían condenados a invertir menos, y por lo tanto se quedarían con jugadores de bajo nivel (por ser baratos), imposibilitados de aplicar una de las principales reglas del mercado libre: “el que no arriesga un huevo (deudas) no gana un pollo (título)”. Es comprensible, como me explicó el entrenador y gerente del Schalke Felix Magath, que el Schalke hoy, cuando sus finanzas revelan un “patas arriba”, quiera frenar a los otros para poder recuperarse. Pero más allá de los intereses del club que tira la idea “al ruedo”, están los intereses de los aficionados de saber que el dinero en los equipos que apoyan se maneja con pulcritud. El 11 de noviembre los 36 equipos de la Bundesliga tomarán decisiones al respecto. Ojala las correctas. |
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| 26.10.2009 |
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| Tremendo movimiento el de este genio: un par de cambios de posición, un avance y ¡tenga! Jaque mate, 3 puntos. Así puede uno resumir el partido del Bayern este fin de semana; también se podría resumir diciendo que el equipo fue silbado sin misericordia por su propia afición, pero la primera opción me gusta más por ser menos dramática y más susceptible de un análisis. El entrenador van Gaal, cuando el partido está 1-1, envía a Demichelis al campo de juego a remplazar a Luca Toni, (central por delantero) y el argentino toma la posición de van Buyten (central por central) y le informa al belga que él tiene que ir arriba a llenar el vacío del italiano (central por delantero). Y van Buyten anota el 2-1, el entrenador celebra su “jugada maestra” y el belga dice, en dialogo con la prensa, que él empezó su carrera como delantero, que cuando tenía 19 años anotó 36 goles, que la idea de ir adelante a apoyar el ataque es suya y que esta vez van Gaal le escuchó y por eso se celebran 3 puntos. Sí, así es el fútbol, un central, que es ya malo de central, se engalana como delantero exitoso. Y el Bayern suma y no convence, mientras los que convencen (Hamburgo y Schalke) tienen que repartirse los puntos en un 3-3 que a ninguno le hace daño pero que tampoco sirve, porque ahora los de Munich están a dos puntos menos de distancia. Pero por lo menos, desde la perspectiva latinoamericana, hay buenas noticias, y están en Dortmund, que le sacó un empate al Leverkusen (que jugó su peor partido de temporada) gracias a dos de los nuestros, el paraguayo Valdez, que como siempre se sacrifica y lucha (no la mete, y ese es su problema pues es delantero) que le puso un centro a Barrios (este empezó a despejar y de seguir así le va a callar la boca a quienes despotricaron de su título de “goleador del mundo”) que éste, estando donde debe estar, metió agradecido de cabeza. No hay que olvidar, antes de cerrar, la escena del chiste: Jens Lehmann, cuyo club, el Stuttgart, se está recuperando (futbolísticamente) a punta de derrotas, de pelea con el recogebolas, que obviamente no quería entregarle inmediatamente el balón y que como el arquero lo grito y lo trató mal, pues se la demora aún más. Ah, y la del cierre, Berlín se recupera, obtuvo un punto (el cuarto en 10 partidos) empatando a 0 con el Wolfsburg, que apenas contará de nuevo con Grafite a finales de semana luego de que lo mandaran de vacaciones a Brasil para que “despeje la cabeza”. Un resumen completo de la fecha aquí. |
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| 22.10.2009 |
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| No me refiero a la tontada de Grafite de hacerse expulsar cuando el Wolfsburgo atacaba en busca del triunfo y ya en el estadio olía a gol. Sin Grafite, y con sólo 10 hombres, el campeón alemán no pudo volcarse los últimos 20 minutos al arco contrario –como era el plan- pues el riesgo de un contragolpe era demasiado grande y no había quien contuviera la salida de los defensores turcos. Wolfsburgo cedió un punto que le va a doler pues al Besiktas no había porque premiarlo con un empate, pero Grafite –bajo de forma desde hace ya varias semanas- no se contuvo y condeno a su equipo a un sufrimiento inmerecido pues el paso a la octavos de final se enredó. A lo que se refiere el título del blog de hoy es a lo que pasa en el Bayern. Lo del partido, ya lo deben saber, es una historia por si misma, pero parte del mosaico: primer gol regalo del Burdeos (que el mismo Bayern lo calificó así), el empate un enorme error de disciplina táctica (y además artístico por parte de los franceses), una expulsión innecesaria (Müller), un segundo gol que es autogol (Altintop), un penalti fruto de una tontería del arquero Butt (que atajó), un disparo de Toni en el palo (que hubiera sido el colmo de la ironía si se mete), otra expulsión (van Buyten pues se dejó ganar la espalda, algo ya natural en él), otro penalti (otra vez atajado por Butt), al final 2-1 y todos contentos, por lo menos con el marcador. Yo les hago otro resumen del partido: ¡Atroz el Bayern, que vergüenza! Hasta ahora, intimidado por sus miradas y despectivas respuestas, no me había atrevido a abordar el tema van Gaal, el entrenador holandés que mete miedo, que en las ruedas de prensa “trapea el piso” con lo que el considera “ignorancia” de los periodistas, el que escribe libros de fútbol que son lanzados al mercado con su propio logo a manera de escudo de armas, biografías del tenor de la Biblia o de la vida de un revolucionario como el Che, el que en Munich pretende hacerle creer a la gente que él se inventó el fútbol, el que se niega a sentarse en programas de televisión con el “Kaiser” Franz Beckenbauer pese a que este sigue siendo el presidente del club que le paga el sueldo.Yo no veo ninguna mejora en el Bayern Munich actual, y apenas lo digo ahora porque es que -de verdad- van Gaal logró poner en duda todo lo que he aprendido de fútbol. Yo pensaba todo el tiempo “Daniel, cierre la boca (el teclado en mi caso), el equipo sí es mejor, lo que pasa es que usted no sabe nada, y van Gaal lo sabe todo, por eso usted no lo entiende, él habla en un idioma de científicos y descifrar lo valioso de su labor es comparable a querer explicar con dibujitos el misterio de la santísima trinidad. Daniel, así no entienda haga lo que el holandés propone: venere”. Pero lo de ayer me puso a pensar: ¿Por qué en el gol de Burdeos no había nadie en el primer palo? R/ Porque el arquero Butt no quiere allí a nadie, y pese a que está comprobado que en los cobros de tiro libre y tiros de esquina por allí se cuelan los goles, el sabelotodo van Gaal le permite al arquero eso. ¿Por qué cuándo se recibe de regalo un gol no se tienen los nervios y la inteligencia de manejar el partido? R/ “Yo qué se, si lo supiera…” textual de van Gaal, que sigue hablando de un proyecto que por ninguna parte se ve. Un equipo como el Burdeos, uno bueno pero ninguna potencia, hizo, sin tener de verdad con qué, lo que quiso con el Bayern; el señor van Gaal habla de “control” y lo que se ha visto (ayer no, que el Bayern casi no tuvo el balón) es una posesión sin sentido, sin alma, sin pasión. El Bayern de van Gaal es un tigre sin colmillos, uno que se pasea alrededor de su presa, ronronea, ruge, pero sabe que no tiene cómo vencerla en pelea limpia. Los que se han dejado asustar en la Bundesliga han perdido; en la Champions nadie se atemoriza con la amenaza de un zarpaso y por eso hoy, cumplida la mitad de la fase de grupos, está por fuera de los octavos de final. |
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| 21.10.2009 |
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| No sirvió jugar bien la primera media hora, tampoco irse a la pausa con una desventaja inmerecida. Un partido tiene 90 minutos, lo plantean los técnicos desde el banco y el sevillano Jiménez demostró que él si tiene la licencia por la que Babbel del Stuttgart tiene que pasar 3 días a la semana en Colonia, lejos de su equipo. Los dueños de casa salen a arrollar, meten miedo, juegan bien, encajan un gol (minuto 23), se amilanan, retoman al final del primer tiempo la iniciativa, llevan peligro al arco sevillano y se van a la cabina con la cabeza en alto, seguros de poder darle la vuelta al marcador. Al regreso Sevilla presentó otra formación con la que le achicó los espacios al Stuttgart, que desde entonces no pudo volver a combinar. El 4-5-1 español planteado por el entrenador Jiménez fue la correcta lectura del partido; Babbel, su contrincante, lució entonces como un analfabeta, o por lo menos como alguien que si sabe leer no conoce el idioma (del fútbol) en el que se escribió el partido. Los cambios en el equipo alemán llegaron 25 minutos después, en el 70 (69 para los amantes de la precisa estadística) y no modificaron la formación pues remplazó uno a uno los puestos: delantero por delantero (Pogrebnyak por Cacau; Hitzslperger por Trasch; Elson por Hleb). Ya a esa altura del partido perdía 2-0; tres minutos más tarde llegaría el 3-0. A 18 minutos del final el Sevilla se dedicó a controlar, con semejante botín (¡tres goles de visita en la Champions!) no dolió el descuento de un Stuttgart que me recordó una de esas escenas de guerra en la que el soldado, herido, sigue marchando hacía adelante, con pundonor, con orgullo, con ganas, pero ya con los segundos contados, muriéndose a poquitos y conciente del final. ¡Qué dolor! P/S: Lo que pintó bien al principio de la temporada (yo alabé aquí al Stuttgart por su política de transferencias, que sigo considerando buena) amenaza terminar en tragedia por que el entrenador no está a la altura de un proyecto a largo plazo. Además, está Champions League ya es peor que la de hace dos años, cuando por lo menos, consuelo de tontos, el que humilló fue el Barcelona. |
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| 19.10.2009 |
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| Nada mas aburrido que la ausencia de sorpresas; cuando uno sabe qué regalo uno está desempacando el día del cumpleaños el gesto por supuesto que produce alegría, pero no por ello emociona. Con el fútbol no es diferente: cuando uno sabe qué resultados va a ofrecer la fecha que se juega, las emociones tienen poco espacio para desarrollarse. Exactamente como con el regalo de cumpleaños cuando se sabe que es una corbata y lo único desconocido es el color; así fue la fecha 9 de la Bundesliga, bastaba ver las parejas para saber el resultado, y la única incógnita era el marcador. El Bayern le ganó al Friburgo, como todos se lo esperaban, y lo único sorpresivo es que de los dos goles del club de Munich uno fue un autogol digno de ser presentado en un acto de payasos porque las risas están garantizadas. El Hamburgo y el Leverkusen empataron a cero –como todos adivinaron con anterioridad- jugando a no hacerse daño; los dos equipos se dieron cuenta que podrían ganar, se atrevieron por cortos periodos a atacarse, y al final, como a lo largo del partido, pensaron que era mejor mantener las cosas como estaban, con ambos en la punta del torneo, pese a que con ello los seguidores recortaron la ventaja en dos puntos, y se despidieron contentos de dos aficiones frustradas por la tacañería de sus clubes. El Stuttgart volvió a perder en casa, el Schalke siguió acumulando puntos, y algunos se atreverían a refutarme y decir “eso es sorpresa”. Si alguien de verdad se atreve a hacerlo entonces me tocaría invitarlo a revisar la campaña del Stuttgart, menos desde la perspectiva de la estadística y más desde la perspectiva de la moral del equipo, y entonces todo quedará claro; el Stuttgart tiene como problema lo que el Schalke hoy tiene como virtud: el primero no suma puntos porque no cree en si mismo, ni siquiera cuando juega bien, mientras el segundo cree en si mismo cerrando los ojos a su pésimo –pero efectivo- fútbol reducido a la simplicidad del “marcar un gol más que el contrario”. El Wolfsburgo le ganó al Moenchengladbach, que parece que sólo tiene a las nuevas contrataciones latinas para ponerle el pecho a la batalla de la Bundesliga. Triste de todas formas por Bobadilla que el domingo entregó otro buen partido y protagonizó una escena espectacular cuando atacó un balón perdido creando una confusión entre arquero y defensa, robándolo y de espaldas, apresurado por la velocidad de la acción, envió de taco la pelota en dirección al arco perdiendo su objetivo por centímetros. El Dortmund ganó (2-0 sobre el Bochum) y “el goleador del mundo” Barrios volvió a anotar; el “hazmerreír” Berlín perdió otra vez, otra vez goleado (3-0 por el Núremberg) y otra vez es último; el Colonia derrotó al Maguncia 05 (¿una sorpresa?); y el Francfort venció al Hannover (2-1). Lo único que me sorprendió (como para darle a algo el rotulo de sorpresivo) fue el monótono partido entre el Bremen y el Hoffenheim que el primero decidió para sí por 2-0. Después de dos furiosos 3-2 y 5-4 la temporada pasada, esperaba otra vez una explosión de fútbol que nunca ocurrió. |
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| 15.10.2009 |
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| Es una pena que la afición no le haya permitido al equipo nacional un explicable bajón contra Finlandia luego de ese duelo final en Moscú donde se consiguió la clasificación al Mundial. Pero así son los seguidores del fútbol, ellos se entregan en cuerpo y alma y una victoria se agradece; una derrota se tolera (cuando en la cancha se lucha y se exhiben ganas); una mala presentación no se perdona. Y como la de ayer en Hamburgo fue mala, muy mala hay que decirlo, pues la afición que llenó el estadio con ánimo de fiesta pues quería, en casa, celebrar una fiesta con motivo de un seguro viaje a Sudáfrica, se marchó lleno de rabia y sin la ansiada alegría que esperaba encontrar. Para celebrar no basta sólo un motivo, también se necesita que los anfitriones pongan de su parte para crear la atmósfera apropiada (por ejemplo en una boda los primeros que bailan, y los que más bailan, con todos, son los recién casados) y anoche la fiesta se hecho a perder porque había una razón para ofrecerla pero nadie se ocupó de ponerle ambiente. ¿De quién es la culpa? En parte de la afición por su intolerancia e impaciencia. Hay que brindar comprensión a un entrenador como Löw que no tiene demasiadas oportunidades para probar en serio, en partidos a lo largo de 90 minutos, a algunos valores que ha convocado (Friedrich, Beck, Hitzlsperger, Trochowski, Cacau) y tiene que decidir (por exceso de oferta y escasez de tiempo) cuántos de ellos repetirán invitación. En una parte aún más grande del mismo Löw por decidirse a seguir sus objetivos deportivos (probar la banca) en vez de mostrarse generoso y regalarle a la afición un partido con los héroes de Moscú, con las estrellas que todos querían ver, aplaudir, alabar. Pero la parte de culpa más grande, digamos que el 85 por ciento de ella, recae en los que recibieron una oportunidad de jugar y la desaprovecharon. Lo de anoche, con los reservistas, fue un desastre que mereció la silbatina que se llevó. Seamos sinceros, llámese Alemania, Italia, Barcelona, Manchester United, el equipo que juega mal, decepciona a su público y se queda corto en hacerle honor al gran nombre que lleva, no merece otra cosa que un concierto de pitos desde la tribuna; de alguna forma tiene que rechazar la afición la mala calidad de lo que le ofrecen, al fin y al cabo, cuando la sopa en el restaurante está fría y sabe mal uno no tiene que tomársela. El entrenador Löw dijo al final del partido “en la primera parte merecimos ser silbados, pero en la segunda no”. Señor Löw, con todo el respeto por la lograda clasificación, y porque se sabe que Alemania es más que lo que presentó ante Finlandia, tengo que corregirlo: en la segunda parte la reacción del público también fue justa y lógica. |
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| 13.10.2009 |
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| Seguidores de Alemania, prepárense para ver en un mes a una nueva camada de talentos buscando espacio en el plantel que irá al Mundial: miércoles 14 de octubre contra Finlandia, el 14 de noviembre contra Chile y el 18 de noviembre contra Egipto. El entrenador Löw anunció que, por ejemplo, Boateng estará seguro en Sudáfrica 2010, que la tarjeta roja en Moscú no pesa pues su impresión fue muy positiva; también dijo que el juvenil Thomas Müller, delantero del Bayern y descubrimiento de la temporada, será convocado para que pelee por su puesto en la selección mundialista, y reveló incluso que estuvo a punto de llevarlo a Rusia. Contra Finlandia le llegó la hora a varios reservistas de probar que su llamado al equipo nacional es justificado, y que así no vayan a África de titulares, por lo menos que se merecen estar en la banca durante el torneo: Marin, Beck Hitzlsperger, el brasilero nacionalizado Cacau (quien me gustaría que fuera al Mundial) y Trochowski serán titulares. Contra Chile y Egipto estarán, junto a los hoy reconvalecientes Tasci y Khedira del Stuttgart, Müller del Bayern, Kroos y Kießling (goleador actual de la Bundesliga al que HAY que convocar) del Leverkusen, Gentner del Wolfsburg, el portero del Schalke Manuel Neuer (titular ya garantizado contra Egipto), y el del Bremen Tim Wiese (también fijo contra Chile). En lo que resta del 2009 no se jugará con miras al Mundial sino pensando en sortear la oferta de personal; en el 2010 se iniciarán los partidos preparatorios de Sudáfrica 2010 con los jugadores que queden después de estos tres partidos “coladero”. Por eso, pese a que parezcan irrelevantes, no hay que perderse los partidos que aun están por verse este año, después no vengan a preguntar ¿quién es ese? ¿por qué está alli?. |
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| 10.10.2009 |
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| Al final del partido los alemanes, que no cabían de la dicha, por supuesto se abrazaron y se felicitaron; no era para menos, Alemania está en el Mundial de Sudáfrica 2010 pues con su victoria en Moscú (1-0) obtuvieron el tiquete al evento una fecha antes del cierre de su grupo y, además, mantuvieron un invicto histórico, el de no haber perdido nunca un partido de la clasificación fuera de su casa. En su orden la afición, y el mundo del fútbol en Alemania, le dieron las gracias al portero Rene Adler por su gran actuación (que lo confirma como número 1 para el Mundial) atajando una y otra vez (minutos 6, 8, 29, 53, 55, 73, para contar sólo las decisivas acciones del que fue declarado “jugador del partido) los peligrosos lanzamientos rusos; a Podolski por iniciar de manera brillante la acción del gol; a Ozil por regatear de forma brillante al borde de la banda izquierda, por inventarse inmediatamente la pared con Podolski, y por servir el pase de gol; y a Klose por hacerlo. Injusto que al momento de los agradecimientos se haya olvidado a este hombre, que fue el que hizo el regalo: ![]() Sergei Ignaschewitsch, el defensor central con el número 4 en la selección rusa. La envoltura del obsequio estuvo representada por la distancia que tuvo del resto de su línea de defensores (¡por lo menos 3 metros!) al momento en el que Özil se inventó la pared con Podolski; en ese instante sus compañeros, viendo el movimiento al frente del juvenil alemán, dieron el paso adelante, pero Sergei Ignaschewitsch decidió quedarse sembrado junto a Klose, a quien con sólo un paso habría dejado fuera de juego, con dos, en el momento oportuno, Özil también habría, definitivamente, recibido en posición ilícita. El moño del regalo fue aún más bello: no contento con legalizar la posición de los contrarios alemanes, cuando recibió Özil decidió correr a encontrarlo, a mitad de camino se acordó de Klose, al que estaba cuidando, y cuando giro la cabeza hacia él lo vio pasar a recibir el pase que encajó con gran libertad y celebró con salto. Alemania 1, Rusia 0; Alemania más inteligente y organizada pese a estar con apenas 10 luego de la expulsión de Boateng, Rusia más peligrosa pero ingenua. Para rematar los rusos no tuvieron la suerte alemana, que sólo así se explica que el árbitro haya ignorado la clara falta cometido por Arne Friedrich a Vladimir Bystrov en el minuto 88. A Sudáfrica 2010, por el grupo 4 de Europa, va el mejor equipo a lo largo de la clasificación, y ese fue, con suerte y sin ella, Alemania, que a propósito no sufrió sobre el césped artificial del estadio en Moscú. |
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| 08.10.2009 |
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En Maguncia el equipo nacional de Alemania está practicando sobre una cancha de césped artificial en la que aplicó todas las condiciones de la del estadio en Moscú para crear una réplica de lo que será el partido contra Rusia.![]() El balance no da motivo para la alegría. Los alemanes se enfrentaron al equipo juvenil del Maguncia 05, rival escogido porque juega (al igual que los rusos) todos sus partidos en césped artificial y por ello se tiene al frente a enemigos acostumbrados a esa superficie, lo cual le imprime un alto grado de realismo a la práctica. Para este amistoso (4 tiempos de 15 minutos) Alemania puso a Boateng de lateral derecho, a Trochowski y Özil en el medio y a Podolski de centrodelantero. Novedades en la formación interesantes. Las cosas no funcionaron, el partido contra los juveniles –que dominaron- se perdió (1-0) y el siguiente entrenamiento en ese campo, el último antes de partir a Moscú, otro partido contra los muchachitos del Maguncia 05, tuvo que ser cancelado para darle paso a trabajos de relajación y recuperación: ¿la razón? La superficie golpeó a los jugadores alemanes y la mayoría de ellos aquejaron dolencias musculares y tensión. Aún no hay respuestas sobre los zapatos apropiados a usar en Moscú, ni sobre como manejar el terreno, lo único cierto, y en eso coinciden todos, es que “hay que salir a obtener un buen resultado y el piso no puede ser excusa”. El problema es que si ese resultado no se logra contra Rusia entonces el partido siguiente, el del miércoles contra Finlandia, será el decisivo, ¿y si todos llegan con las piernas pesadas y los músculos adoloridos de Moscú? |
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| 06.10.2009 |
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| Claro que es una final: el que gane se queda con el tiquete al Mundial, el que pierda se las tendrá que arreglar con un partido extra donde los rivales no son exactamente “débiles”, más bien del calibre (posiblemente) de Portugal o Francia. Rusia, de local, y Alemania, protagonizan este sábado un duelo del “todo por el todo” y por lo que se puede sentir, hay más nerviosismo en el visitante. Una de las principales razones para que en Moscú “no cunda el pánico” es la evaluación de lo observado el fin de semana por el entrenador ruso (Guus Hiddink) de los partidos de la Bundesliga; en Munich, por ejemplo, durante el partido Bayern-Colonia, vio (si se le puede llamar así) a los tres atacantes más importantes de la selección alemana –Mario Gomez, Miroslav Klose y Lukas Podolski- y su comentario –lleno de ironía- fue “me dan miedo, especialmente Gómez” (que sólo jugó, y mal, el segundo tiempo). Para Hiddink el único jugador alemán de talla internacional es Michael Ballack (discipulo suyo en el corto paso del entrenador por Chelsea) y el único que promete ser figura mundial es Mesut Özil. El holandés al mando de los rusos está tranquilo. Su contraparte, Joachim Loew, no tanto. La principal preocupación del entrenador alemán es el piso de la cancha en Moscú: césped artificial húmedo. Por eso la selección ha entrenado en Maguncia sobre una superficie similar, a la que han regado intencionalmente para crear un modelo de las condiciones que les espera, donde el balón rueda a gran velocidad, es difícil de recuperar en un duelo hombre a hombre, y los pases al vacío son prácticamente imposibles; el balón o se entrega perfecto a los pies del compañero o se pierde. La segunda, otra vez determinada por la cancha, es a quién formar. El césped artificial es un paraíso para aquellos jugadores que tienen una gambeta fina, que pegan el balón a sus zapatos, que explotan en la carrera y sacan disparos fuertes y son capaces de lanzar buenos centros. ¿Se les ocurre algo? A mí sí: los pitufos. Beck de lateral y por la otra banda Lahm, en el medio, al comando de Ballack, Ozil, Trochowski y Marin con el candado aportado por Rolfes, y arriba el que mejor cabecea de todos los delanteros, Klose. ¿Se la jugará Loew con ellos en semejante final? El terreno lo pide, pero darle la responsabilidad a tanto muchachito quizás no entre en los planes de Loew, por ello hay que seguir entrenando. |
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| 05.10.2009 |
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| Le llegó la hora al Leverkusen, después de tanto esperar, después de varías fechas exhibiendo gran fútbol, después de haber madurado a punta de los golpes de la temporada pasada cuando jugaba bien pero las cuentas no daban, se trepó al primer puesto gracias a sus goles, que en este caso no sólo le entregaron tres puntos sino que por fin –en el balance del promedio- supera al Hamburgo pese a estar igualados en puntos. A mi me alegra muy particularmente ver al equipo de la multinacional Bayer allí, porque fue el equipo que animé –por motivos privados más que futbolísticos- durante años y el primero que ví en vivo – sentado detrás de su banco- en la Bundesliga. Pero bueno, vamos a lo que dejó la jornada: - Empecemos por el último, el Berlín, que pese a cambiar de entrenador sigue siendo un equipo “hazmerreír”. En su estadio el arquero –un muchachito de 19 años que hacía su segundo partido como profesional- regaló dos goles empacados en dos graves errores que traían de cinta la inteligencia del Hamburgo; en dos ocasiones el portero (Sascha Burchert) salió del área anticipando al atacante del Hamburgo con un rechazo de cabeza que le quedó en los pies primero a Jarolim y después a Zé Roberto. Obvio que los rivales aprovecharon la oportunidad y –lo que es peor- la lentitud de Burchert en el regreso (que lentitud, ¡es que no regresó!); sumémosle el autogol del primer gol y le queda un equipo de la capital alemana que de uniforme trae el disfraz de los payasos. - Mirando la tabla uno descubre al Schalke de tercero. Sí, ¡de tercero! Uno se pregunta entonces ¿cómo? Y uno se contesta entonces ¡Magath! Y el tema Schalke queda agotado. - Más que decir nos da el Maguncia 05 con su victoria a su vecino de tabla, el Hoffenheim (6° y 5° respectivamente) en el partido que le tocaba ganar y ganó a lo grande. Este equipo, que ya derrotó esta temporada al Bayern, derriba a otro candidato al título, el Hoffenheim, y vive una euforia con su nuevo técnico Thomas Tuchel que rememora la protagonizada por Juergen Klopp, con una pequeña diferencia: la euforia viene esta vez acompañada de puntos. Importantes los dos hombres de adelante: Bancé e Ivanschitz, ambos con gol, ambos acumulando 4 en la lista de artilleros. - Ahora hablemos de dos clubes con protagonistas individuales: Moenchengladbach y Dortmund. los dos se enfrentaron, y los dos jugaron igual de mal, un empate habría sido lo justo, pero como el segundo la metió una vez, entonces habría sido injusto repartir los puntos. El gol del Dortmund fue de Lucas Barrios, quien por fin la introdujo en la Bundesliga; al goleador del mundo le tomó su tiempo pero éste llegó y por la forma como celebró se notó que se quitó un peso de encima. Por el otro lado no la metió nadie, y en el Moenchengladbach cada vez está más claro que haber comprado al venezolano Arango y al argentino Bobadilla fue una gran inversión, al fin y al cabo ellos juegan solos y llevan toda la carga del equipo, sin ellos no hay grupo pues los otros 9 jugadores pareciera que saltan a la cancha con los ojos vendados y en silla de ruedas; no aportan nada. - Uno que está preocupado por lo que vio, pues asistió al estadio en persona, es el entrenador alemán Joachim Loew: en el Stuttgart, equipo que más jugadores aporta al equipo nacional, las cosas no marchan, y los responsables son precisamente aquellos que deben aportar a que Alemania gane en Moscú el próximo sábado asegurando así la clasificación directa al Mundial, Sami Khedira y Thomas Hitzlsperger y el lesionado Serdar Tasci. Por lo menos en el departamento creativo Loew observó al otro lado dos opciones que le dan esperanzas: los juveniles Özil -grande regresando a las canchas después de venir golpeado- y Marin –sus gambetas desestabilizan y abren espacios para el ataque, además hace pases de gol-; y a propósito de gol: volvió a marcar el peruano Pizarro, que demuestra que su club es definitivamente el Bremen, que después de 7 partidos invicto ya va de cuarto, arrimándose a la punta del campeonato, que es donde se le espera ver. - Por último el Bayern: 0-0 en casa contra el Colonia -que tampoco es que se haya amurallado como dicen- posición 8 en la tabla a 8 puntos de los líderes, a 4 del tercero, y con una delantera que cuesta (y gana) millones y no anota. Ya son tres partidos en serie sin embocarla, y la última vez que esto ocurrió el autor del gol fue el defensa central Daniel van Buyten. En Munich tiene un problema pero en el club están hablando de “maleficio”. |
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Hasta ahora, intimidado por sus miradas y despectivas respuestas, no me había atrevido a abordar el tema van Gaal, el entrenador holandés que mete miedo, que en las ruedas de prensa “trapea el piso” con lo que el considera “ignorancia” de los periodistas, el que escribe libros de fútbol que son lanzados al mercado con su propio logo a manera de escudo de armas, biografías del tenor de la Biblia o de la vida de un revolucionario como el Che, el que en Munich pretende hacerle creer a la gente que él se inventó el fútbol, el que se niega a sentarse en programas de televisión con el “Kaiser” Franz Beckenbauer pese a que este sigue siendo el presidente del club que le paga el sueldo.



