09.12.2010  
     
 
Bundesliga
Thorsten Fink
 
  No tengo que volver a mostrarlo, el rostro ya se lo grabaron, se trata de Thorsten Fink, entrenador del FC Basilea y, sí, escuchen con atención, a corto o mediano plazo técnico del Bayern Múnich, su casa, su club.

Una declaración marginal de Bastian Schweinsteiger (“Me parece un entrenador para el futuro”) corrió levemente el telón y dejó ver lo que se mueve por atrás; cuando se pregunta e indaga uno se da cuenta que todo va más allá que las simples palabras bien intencionadas de un jugador, no, en este caso se trata del seguimiento milimétrico un “hijo prodigo” al que se ve como una alternativa real para asumir la conducción del equipo más importante de Alemania pues se le considera capaz.

Y el que es capaz no necesita demostración; Fink jugó 10 temporadas con el Bayern, fue su capitán y ganó la Champions League en el 2001 retirándose en el 2006 del fútbol activo como consecuencia de una lesión en su rodilla. Durante su última temporada con el equipo muniqués adelantó el curso de entrenador y fue asistente del equipo de segunda del Bayern aprendiendo todo lo que se debe aprender con los mejores maestros que se puedan desear.

Un año más tarde en Salzburgo, Austria, asistió a Giovanni Trapattoni en la dirección del Red Bull para de allí pasar al club alemán de Ingolstadt al que llevó a la segunda división de la Bundesliga. Tras esa experiencia se trasladó a Suiza para llevar al Basilea a obtener titulos importantes y –un hito histórico- llevarlo a la Champions League actual en la que hasta su último partido en la ronda de grupos mantuvo viva la esperanza de pasar a octavos de final.

Fink, quien por cierto fue uno de los primeros en echarle un ojo a Holger Badstuber y Thomas Müller a quienes pretendió llevar a Basilea en el verano del 2009, mucho antes de que van Gaal depositará en ellos toda su confianza, como producto de una transacción que se frustró por la intervención del entrenador de las inferiores Hermann Gerland quien se empecinó en que a los jóvenes les dieran una oportunidad primero en el Bayern, no ha ocultado nunca que su deseo es asumir en algún momento el comando del club de Múnich. Las directivas han escuchado muy atentos a su “muchacho” y se alegran de ello y de hecho desde hace mucho tiempo le vienen dando una mano (inoficial) en cuanto necesita, tanto que se habla de una cooperación no pactada entre el FCB suizo y el FCB alemán.

Uno de los principales impulsadores del probable ascenso de Fink al banco del Bayern es Ottmar Hitzfeld, durante años exitoso entrenador en Múnich (también de Fink) cuya palabra es escuchada como la voz de un oráculo por la mesa directiva, a la que le gusta mucho las dos principales características del entrenador Fink: disciplina y vocación ofensiva sin temor al riesgo. El nivel del fútbol suizo no es el de la Bundesliga, pero el material humano a disposición de ambos torneos tampoco es comparable, por eso se cree en Fink, porque lo suyo es más una convicción y una disposición que en una liga más exigente, con la plantilla adecuada, logrará sus objetivos.

Aquí lo tienen, el entrenador del Bayern en un futuro no muy lejano.
 
 
 
Daniel 09.12.2010, 22:05 # 0 comentarios
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