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Fútbol alemán

Deutsche Welle en español

Gracias Ballack

Esto es un sentir de la afición del fútbol alemán, que de la mano de su “capitano” –como le llaman a Michael Ballack por haber sido el portador del brazalete como líder de la selección nacional-, dio un tremendo paso adelante en su desarrollo, el mismo que tiene hoy por hoy a Alemania (sin él, eso sí, lo cual es desde la perspectiva deportiva comprensible) como candidata principal al título de la Eurocopa de este año.

Pero curiosamente hoy los que más agradecidos deberían estar con Ballack –aunque no lo digan en público- son el entrenador y las directivas del Leverkusen, actual club del ex capitán, pues gracias a él, detrás de él, a costa de él, pueden esconder todas sus falencias, su pésima gestión, su incompetencia, sus garrafales errores…

Yo, desde esta tribuna, no he ocultado que el Michael Ballack actual está lejos, muy lejos, de aquel que en el mismo Leverkusen, luego en el Bayern, con la selección y con el Chelsea, escribió jornadas memorables del fútbol. Tampoco he dejado de criticar su actitud pasiva y desidiosa, que en vez de mejorar las cosas las empeoran.

Pero lo que están haciendo con él en Leverkusen, especialmente el entrenador Robin Dutt y del directivo Wolfgang Holzhäuser, ya es el otro extremo, y así pues tampoco.

Dutt inició su “era” (que les anuncio hoy, no llegará a ser tal), fomentando una lucha por una posición entre Simon Rolfes y Ballack (“no jugarán juntos”) que terminó en un fiasco, a tal punto que le tocó retractarse y no sólo formarlos como pareja, sino devolviéndole a la estrella alemana el brazalete de capitán.

Curiosamente en el momento en el que el DT tambaleaba, y tenía a toda la afición del Leverkusen en su contra (lo cual no ha cambiado, sólo que ya no tiembla su puesto), Ballack exhibió su profesionalismo y entregó en esa fase el mejor rendimiento de temporada, que tampoco fue estelar, pero sí aportó mucho a que el equipo no se desbaratara definitivamente, pues ese era el curso por el que venía.

Aún así, Dutt no cesó de (tan pronto se sintió de nuevo firme en su sillón) socavar el papel de Ballack, y a la situación se le sumó el apoyo del directivo Holzhäuser, molesto porque el jugador no se pronunciaba (lo cual tampoco hizo al final) sobre el futuro contractual con el club.

El directivo dijo “estamos frustrados con su papel en el equipo, esperábamos más de él pero su actitud nos ha decepcionado”. En el fondo le cabe razón a Holzhäuser, pero con esa actitud se polemiza en torno a Ballack y se olvidan los problemas grandes y puntuales.

Y esos problemas tienen nombre, y no es el de Ballack, no, esos problemas se apellidan Dutt. Un entrenador que recibe un equipo intacto (sólo se marcho el chileno Arturo Vidal) de su predecesor, Jupp Heynckles, que además venía jugando un fútbol entusiasta y si bien no vistoso por lo menos sí ordenado y con una idea clara del juego.

Dutt, que además vio enriquecida la plantilla del equipo con la llegada de uno de los más prometedores futbolistas alemanes, André Schurrle, no sólo no le dio continuidad a la línea que traía el Leverkusen, sino que la borró por completo y –para empeorar las cosas- a estas alturas del campeonato no tiene una nueva, mucho menos una propia.

El Leverkusen del año pasado luchaba por el título de la Bundesliga; el Leverkusen de Dutt no tienen que ver nada con ese trofeo, mucho menos con el de la Copa Alemana, en donde fue eliminado en la primera ronda, y los que quieren salvar su gestión con lo hecho en la Champions League, pues tendrán que esperar cuán severa es la lección que le imprimirá el Barcelona en octavos de final. (¿O cree alguien que el Leverkusen es rival para el Barcelona? Sí eso sucede yo me comprometo a escribir aquí una elegía a Dutt y a explicar el misterio).

Las directivas, pese a ser testigos de la situación, han decidido ignorar la evidente y aferrarse a Dutt, que en otras palabras no es otra cosa que darle un compás de espera al reconocimiento de su error al entregarle al hombre equivocado un equipo con alma ganadora para convertirlo en uno de fútbol promedio en la mitad de la tabla. Leverkusen llega la temporada pasada a la Champions League y esta aspira como gran meta a la Liga de Europa; con ello queda dicho todo.

Y así, debatir en torno a Ballack, desmontarlo y ponerlo a menudo como tema de noticia es práctico. Eso es a la vez injusto, incluso sin que el jugador rinda, pues a un ídolo internacional se le ha reducido al papel de excusa para distraer a la opinión de los problemas verdaderos.

Triste.

Date

Febrero 7, 2012 | 12:01 pm

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