10.11.2009  
     
 
Opel en la mina de oro
 
  Uruguay ostenta el segundo puesto dentro de los países con más alto nivel de vida en Latinoamérica, superado sólo por Costa Rica; eso, por lo menos, es lo que divulga la televisión local. Algo difícil de creer en las calles de Montevideo, donde el tiempo parece haber dado un salto y haberse quedado estancado en el siglo XIX, o en los años 20, 30, 40, quizás, juzgando por la música que se escucha en las calles saliendo de los bares, en los 80.




Alguien nos explica que en un país pequeño de tres millones de habitantes no hay ni los medios, ni la necesidad, para mantenerse al paso del progreso; eso hace a los uruguayos muy simpáticos. Un auto no es bueno por ser nuevo y brillar, sino porque desde hace muchas décadas conduce y con el paso de los años ha obtenido un carácter particular; las partes importantes son constantemente remplazadas, las que no son tan importantes se arreglan con alambre, o simplemente se desechan.




A la orilla de la carretera vemos una imagen que nos pone curiosos: una camioneta Opel de los años 50 rodeada por una pirámide de fotocopiadoras dañadas. Su propietario, un hombrecito con el torso desnudo y tan pocos dientes como cabello, dirige a un grupo de jóvenes que descargan, de otra camioneta Opel, más fotocopiadoras que amontonan en la pirámide; aquí no hay ninguna crisis de Opel. El auto de carga es del año 56, una joya cuyas piezas más importantes se sostienen amarradas con alambre, en los alrededores no se encuentra un mejor coche, dice orgulloso el hombrecito con un brillo empresarial en sus ojos; antes del Opel él manejaba una carreta tirada por un caballo que hoy está retirado y aún vive en las cobertizos cerca a las montañas de basura.


En Montevideo vale la pena reciclar, sostiene el desdentado comerciante de deshechos, uno no se volverá rico pero tampoco se morirá de hambre. Él nos lleva con gran sigilo detrás de la pirámide, a donde no sus jóvenes ayudantes no nos vean ni nos escuchen: esto es una mina de oro, dice señalando las fotocopiadoras. De las entrañas del aparato extrae una platina cuyas clavijas están bañadas en oro, un par de miligramos por cada aparato, pero la cantidad hace la diferencia: ciertamente el tipo esta sentado en una mina de oro.
 
 
 
Matthias Kopp 10.11.2009, 13:51 # 1 comentario
 
 
     
1 comentario

  Sin conocer a Matías más allá de alguna vez haberle escrito para buscar trabajo en DW, lo primero que me llamó la atención en este blog fueron dos cosas: la primera es la fotografía. La segunda es que ha escrito un post sobre el país al que volveré a vivir cuando me jubile - o quizás antes, si es que decido bajarme de la "moto europea" antes de tiempo. Uruguay, ya desde las épocas en que vivía en Argentina, siempre fue mi refugio. Me pregunto si la elección de Matias por escribir sobre este sitio fue aleatoria o no.

El tema candente del momento allí son las elecciones y la candidatura de Pepe Mujica, del ala más "rebelde" del Frente Amplio. Casi hubiese esperado de que Matías narrase algo relacionado a este tema. Pero por suerte no lo hizo, ya que sobre el tema podemos leer en todos los medios dedicados al asunto en internet. Me gusta la mirada antropológica de un aspecto tan infimo y particular pero tan lugarenyo, me gusta de que le llamó la atención el ritmo de suspensión temporal en el que se encuentra Uruguay y como lo desarrolla. Desde el reciclaje y la riqueza en potencia hacia el no darse cuenta - o el no sentir codicia - de la mentalidad local. ¿Estoy interpretando demasiado?

Saludos y hasta otro post en el blog más atrás. Lo he emepzado a leer de atrás para adelante.

 
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