02.11.2009  
     
 
El nacionalismo del “cowboy” chileno
 
  Antes se transportaba en una carreta, hoy tiene un auto, un “Pick-Up”, y una motocicleta todo terreno. Juan es técnico agrario en el viñedo de Rothschilds en Colchagua, su ascenso material es un ejemplo típico de la revolución económica de las últimas tres décadas.




El valle Colchagua en Chile central era, hasta hace poco, una comarca desolada y atrasada donde los pobres campesinos, los “huasos”, se rompían la espalda bajo un ardiente calor trabajando los enormes terrenos de los latifundistas.




Durante siglos aquí no pasó nada, hasta que llegó la agroindustria, el vino chileno se convirtió en un producto global que los enólogos internacionales confeccionan en grandes tanques de acero para los mercados en Estados Unidos, China y Alemania. Juan guarda luto por su carreta y, según dice, por aquellos tiempos en los que la vida era más tranquila y natural.




Preferiblemente se pasa el tiempo afuera, con los rebaños del ganado vacuno que se pasean por las 4.000 hectáreas de la finca. Sentado en su caballo, volteando el lazo que domestica a la bestia, así le gusta al “huaso”; todavía más lo alegra ir el fin de semana al rodeo, un deporte nacional en Chile, y aquí lo de NACIONAL, se escribe con mayúscula, la bandera chilena está por todos lados y las mantas de los “huaso” son roja y blanca.




Aquí se celebran los viejos tiempos, aquellos en los que el mundo tenía una clara jerarquía: el patrón era el que mandaba y procuraba por los caballos, la música, el vino y, sobretodo, la “medialuna”, la plaza que tiene esta forma y en la cual se celebra el rodeo. Pero los viejos patrones se están extinguiendo, hoy los amos son las compañías agrícolas internacionales, y ellas no se interesan por las tradiciones del “cowboy” chileno, por ello es cada vez más difícil obtener los recursos financieros para pagar el mantenimiento de los caballos, explica Juan, y Chile sin rodeo es algo para él impensable.


 
 
 
Matthias Kopp 02.11.2009, 15:09 # 1 comentario
0
 
 
     
1 comentario

  Me parece interesante la tensión que se genera en el relato entre modernización del campo versus viejo orden nacionalista-rural. Abstrayéndome de mi opinión política casi, sentí este artículo como un partido de fútbol en el cual no llego a simpatizar por ninguno de los dos equipos pero de todas formas me involucro con una jugada bien hecha o una falta no cobrada.

De esta manera en un principio me indigna el avance arrasador de la maquinaria y el modelo agro-exportador por sobre lo poético de lo tradicional. Luego, casi de inmediato, se me viene a la mente todo aquello que significa lo nacional, lo cuasi-feudal de sus relaciones laborales y sociales, lo jerárquico y dispar que suele o solía ser, para no abundar en más detalles.

Por fin logro sacar un resultado satisfactorio para mí: Nuevamente me gusta la fotografía del artículo porque aporta tanto como el texto y lo amplia hacia una esfera estética que no necesita ser explicada. La dramaturgia de la situación planteada me ha hecho mover las neuronas y posicionarme: ¿Dónde estoy parado yo?

Sin defender al tradicionalismo rural, deseo despedirme, haciendo una acusación: eso que venden en los supermercados alemanes como vino chileno a precios demasiado baratos no es vino, ni debería entenderse como chileno -lo digo como argentino (y eso lo dice todo): el vino chileno es bueno,el del supermercado es... a lo sumo pa' cocinar quizás.
 
  WAX | Homepage | E-Mail | 01.12.2009, 18:50  
 
 
Nombre
E-Mail
Portada
Comentario